Julius 1200
Poeta fiel al portal
Mi poema emprendió un camino desordenado.
Un deseo aceptado en el desorden.
Mero desorden sin ideas escritas.
Círculo del ansia aprisionada.
Tu boca se aproxima a mis manos con arcilla.
El báculo sostiene a tientas.
Seres vacilantes en la Loma,
desfilan hacia el crepúsculo.
El Lago de superficie lisa apresó sus habitantes.
Desde el amanecer los pescadores aguardan.
El escultor no cede.
El busto no es de un prócer ni de un asesino.
Es de una mujer de gran estilo.
El escultor avanza y la ama, le parece muy bella.
Frunce los labios sin besos.
la arcilla no es proclive, semeja el amor, pero
se ama la obra.
Un poema es el amor a la imagen manifestada,
es la obra el amor que no declinará.
Un busto de una mujer bella es un poema a la imagen.
El Pábilo sostiene la vela adormecida, vacilante llama.
Nada más debería decir.
Pero estoy desalojado del poema.
Condena auto impuesta.
Hoy es sin ningún propósito, quiero eludir la pena
que masculla.
Me agradaría que fueras ella, pero no de arcilla.
La invoco con los dedos paralizados.
No hay margen no hay propósito, tú no estás...
Te fuiste por el sendero, dejaste la arcilla pegada
a mis dedos angustiados.
Un deseo aceptado en el desorden.
Mero desorden sin ideas escritas.
Círculo del ansia aprisionada.
Tu boca se aproxima a mis manos con arcilla.
El báculo sostiene a tientas.
Seres vacilantes en la Loma,
desfilan hacia el crepúsculo.
El Lago de superficie lisa apresó sus habitantes.
Desde el amanecer los pescadores aguardan.
El escultor no cede.
El busto no es de un prócer ni de un asesino.
Es de una mujer de gran estilo.
El escultor avanza y la ama, le parece muy bella.
Frunce los labios sin besos.
la arcilla no es proclive, semeja el amor, pero
se ama la obra.
Un poema es el amor a la imagen manifestada,
es la obra el amor que no declinará.
Un busto de una mujer bella es un poema a la imagen.
El Pábilo sostiene la vela adormecida, vacilante llama.
Nada más debería decir.
Pero estoy desalojado del poema.
Condena auto impuesta.
Hoy es sin ningún propósito, quiero eludir la pena
que masculla.
Me agradaría que fueras ella, pero no de arcilla.
La invoco con los dedos paralizados.
No hay margen no hay propósito, tú no estás...
Te fuiste por el sendero, dejaste la arcilla pegada
a mis dedos angustiados.