raingoblin
Poeta recién llegado
No sé cuando desapareció.
No sé cuanto fue ignorado.
Desde la tierra en sus cenizas
hasta los cielos en sus diluvios,
Desde el calcinante magma de un volcán
hasta la congelante pirámide del hielo.
¿Por qué...?
¡Tal vez fué debil intento...!
voz prematura sin aliento
despertando en cada portillo de luz,
escribiendo cada letra de tu nombre
en el rostro de mi tiempo que pasa demasiado lento.
¿En que atardecer dejó su fuerza?
Aquella que ascendía como sol de mar,
aquella que brillaba como estrella
y que abandonaste con desesperanza
¡Aquella que no se cansó de amar...!
¡Y al final...!
Tan pequeño aparato, elemento vital de mi cuerpo;
aferrando mis suspiros, convirtió los diálogos de los ríos
entristeciendo a las nubes
en otoños desvalidos, ocultando constelaciones
dentro de las canciones de todos los dolidos...
¡Cómo el eco que rebota en el vacío!
¡Cómo el mar que ahoga a las piedras!
¡Mi cariño fue tuyo, pero el tuyo nunca fue mío...!
No sé cuanto fue ignorado.
Desde la tierra en sus cenizas
hasta los cielos en sus diluvios,
Desde el calcinante magma de un volcán
hasta la congelante pirámide del hielo.
¿Por qué...?
¡Tal vez fué debil intento...!
voz prematura sin aliento
despertando en cada portillo de luz,
escribiendo cada letra de tu nombre
en el rostro de mi tiempo que pasa demasiado lento.
¿En que atardecer dejó su fuerza?
Aquella que ascendía como sol de mar,
aquella que brillaba como estrella
y que abandonaste con desesperanza
¡Aquella que no se cansó de amar...!
¡Y al final...!
Tan pequeño aparato, elemento vital de mi cuerpo;
aferrando mis suspiros, convirtió los diálogos de los ríos
entristeciendo a las nubes
en otoños desvalidos, ocultando constelaciones
dentro de las canciones de todos los dolidos...
¡Cómo el eco que rebota en el vacío!
¡Cómo el mar que ahoga a las piedras!
¡Mi cariño fue tuyo, pero el tuyo nunca fue mío...!