cuartel_moncada
Poeta recién llegado
Diez lágrimas que se volvían humedad,
mientras el dolor no se desvanecía en mi corazón.
Y tu engaño, sin arrepentimiento
Se ensartaba aún más, sin consuelo.
Cien lágrimas que intentaban
convertir en sueño lo ocurrido,
pero que no conmovían tus palabras hirientes,
ni el golpeteo furioso en mi mente.
Quinientas lágrimas que no cesaban.
Quinientas lágrimas que no curaban.
El desahogo humilde, que pisoteó mi orgullo
cuando ni siquiera eso ya importaba.
Mil lágrimas que decían: ¡Te amo!
Y que a tu mirada repugnaban.
Mil lágrimas que no eran comprendidas,
ni el dolor, razón porque brotaban.
Mil lágrimas de amor ante tu engaño.
Lágrimas que en simples minutos
Desaparecerían junto a nuestra relación.
mientras el dolor no se desvanecía en mi corazón.
Y tu engaño, sin arrepentimiento
Se ensartaba aún más, sin consuelo.
Cien lágrimas que intentaban
convertir en sueño lo ocurrido,
pero que no conmovían tus palabras hirientes,
ni el golpeteo furioso en mi mente.
Quinientas lágrimas que no cesaban.
Quinientas lágrimas que no curaban.
El desahogo humilde, que pisoteó mi orgullo
cuando ni siquiera eso ya importaba.
Mil lágrimas que decían: ¡Te amo!
Y que a tu mirada repugnaban.
Mil lágrimas que no eran comprendidas,
ni el dolor, razón porque brotaban.
Mil lágrimas de amor ante tu engaño.
Lágrimas que en simples minutos
Desaparecerían junto a nuestra relación.