DECADENCIA
Estos labios suturados
que no me dejan hablar,
estos huesos oxidados
que no me permiten moverme,
estas alas disecadas
que no me dejan volar
estos pies desnudos,
que me unen al mundo;
estas manos mutiladas
de tanto pulsar el gatillo,
de tanto tocar otros rostros
y nunca encontrar el amor;
estas manos decadentes
que ya no sostienen mis dedos
y que ya no tienen el pulso
ni tacto;
estos ojos consumidos
de tanto ver la realidad
y no creerla tangible
palpable;
estos ojos decadentes
que recorren calendarios
y aún no encuentran la luz,
ni la esencia de la vida;
este cuerpo desformado
de tanto encerrar el alma,
un alma que nunca fue suya,
que nunca fue pura;
este cuerpo decadente
cansado de tanto vivir
exhausto de tanto sufrir
de respirar;
este corazón olvidado
que se mueve al compás de las horas,
que extiende la agonía,
que aumenta el cansancio,
y prolonga la mentira;
este corazón decadente
que late en estado de “coma”,
que sobrevive a mi pesar
y no me permite morir...
Estos labios suturados
que no me dejan hablar,
estos huesos oxidados
que no me permiten moverme,
estas alas disecadas
que no me dejan volar
estos pies desnudos,
que me unen al mundo;
estas manos mutiladas
de tanto pulsar el gatillo,
de tanto tocar otros rostros
y nunca encontrar el amor;
estas manos decadentes
que ya no sostienen mis dedos
y que ya no tienen el pulso
ni tacto;
estos ojos consumidos
de tanto ver la realidad
y no creerla tangible
palpable;
estos ojos decadentes
que recorren calendarios
y aún no encuentran la luz,
ni la esencia de la vida;
este cuerpo desformado
de tanto encerrar el alma,
un alma que nunca fue suya,
que nunca fue pura;
este cuerpo decadente
cansado de tanto vivir
exhausto de tanto sufrir
de respirar;
este corazón olvidado
que se mueve al compás de las horas,
que extiende la agonía,
que aumenta el cansancio,
y prolonga la mentira;
este corazón decadente
que late en estado de “coma”,
que sobrevive a mi pesar
y no me permite morir...