Decirte que no quiero

Christian Jovani

Poeta recién llegado
Decirte que no quiero es ahogarme en mi saliva
y no causarte el antojo.
Quiero sopesar tus líquidos,
dejar que la atadura se hunda como el lirismo de las orcas;
ver amontonar las huellas de mi boca
en cada punto de tus minerales;
por donde se oculta el deseo de tus líneas.
Oh, no dejaré preso la madera de tus mitades,
y endureceré el pueblo de tus pechos
¿Hasta dónde serán tus más íntimos arrabales?
Yo quiero aspirarlos como una hoja de menta,
encontrar su dulzor apetitoso
escuchando la sangre que te hierve...
Y después, dejar salir desde tu garganta
el alivio de tu estímulo,
mientras muerdo tu cuello y con mis labios una de tu orejas,
y hasta por debajo de tu ombligo.
 
Última edición:
Decirte que no quiero es ahogarme en mi saliva
y no causarte el antojo.
Quiero sopesar tus líquidos,
dejar que la atadura se hunda como el lirismo de las orcas;
ver amontonar las huellas de mi boca
en cada punto de tus minerales;
por donde se oculta el deseo de tus líneas.
Oh, no dejaré preso la madera de tus mitades,
y endureceré el pueblo de tus pechos
¿Hasta dónde serán tus más íntimos arrabales?
Yo quiero aspirarlos como una hoja de menta,
encontrar su dulzor apetitoso
escuchando la sangre que te hierve...
Y después, dejar salir desde tu garganta
el alivio de tu estímulo,
mientras muerdo tu cuello y con mis labios una de tu orejas,
y hasta por debajo de tu ombligo.
Muy bello, intenso en su expresión y sentimientos, imágenes sugerentes y certeras. Me ha gustado mucho amigo Christian. Un abrazo. Paco.
 
Decirte que no quiero es ahogarme en mi saliva
y no causarte el antojo.
Quiero sopesar tus líquidos,
dejar que la atadura se hunda como el lirismo de las orcas;
ver amontonar las huellas de mi boca
en cada punto de tus minerales;
por donde se oculta el deseo de tus líneas.
Oh, no dejaré preso la madera de tus mitades,
y endureceré el pueblo de tus pechos
¿Hasta dónde serán tus más íntimos arrabales?
Yo quiero aspirarlos como una hoja de menta,
encontrar su dulzor apetitoso
escuchando la sangre que te hierve...
Y después, dejar salir desde tu garganta
el alivio de tu estímulo,
mientras muerdo tu cuello y con mis labios una de tu orejas,
y hasta por debajo de tu ombligo.
Expresiones instintivas que irradian ese inquitus
al dejarse llevar por ese arrebato de pasion. poema
ilimitado y que en vertigo va diseccionando espacios
en el balsamo del amor entregado.
feliciades, bellissima sensorialidad. saludos amables
de luzyabsenta
 

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