BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Derribad todo,
desde las estrellas allí lejos
hasta las secuencias interminables
de espacios cóncavos que buscan
en las caries, en los huecos inservibles,
las tenazas esterilizadas del médico.
Derribad todo, desde las esterillas insufribles,
hasta las alcantarillas incólumes, donde flotan
antiguos fragmentos de metralla impostergable.
Derribad, derribarlo todo. Desde los laberínticos
pájaros que arriban a puerto después de conversar
con la luna, con los astros, hasta el cadáver inexacto
de mis uñas terapéuticas. Hasta los labios más exigentes,
las duras, inquebrantables y pétreas lágrimas de las estatuas.
Si quedase algo, ofrecedlo a los ánades.
©
desde las estrellas allí lejos
hasta las secuencias interminables
de espacios cóncavos que buscan
en las caries, en los huecos inservibles,
las tenazas esterilizadas del médico.
Derribad todo, desde las esterillas insufribles,
hasta las alcantarillas incólumes, donde flotan
antiguos fragmentos de metralla impostergable.
Derribad, derribarlo todo. Desde los laberínticos
pájaros que arriban a puerto después de conversar
con la luna, con los astros, hasta el cadáver inexacto
de mis uñas terapéuticas. Hasta los labios más exigentes,
las duras, inquebrantables y pétreas lágrimas de las estatuas.
Si quedase algo, ofrecedlo a los ánades.
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