Don Juan
Poeta recién llegado
Duerme tranquila, amiga mía,
mendiga de la lujuriosa noche.
Descansa pues, el largo día.
Pendiente como siempre, María,
de tu querida Luna,
de tu fiel y única amiga,
la que sin querer, te guía.
Te guía, cenicienta amada,
hacia un gran sueño sin hada
donde un príncipe cada mañana
aparece dormido en tu cama.
Pobre el día, que consiente
tus infieles visitas, padece,
en silencio, tus placeres.
Duerme soñando que le quieres.
Errante queda el pobre
esperando tu llamada. Ansía
tu viva, despierta compañía;
la que hace tiempo tenía.
Duerme tranquila, amiga mía,
mendiga de la lujuriosa noche.
Descansa pues, el largo día.
mendiga de la lujuriosa noche.
Descansa pues, el largo día.
Pendiente como siempre, María,
de tu querida Luna,
de tu fiel y única amiga,
la que sin querer, te guía.
Te guía, cenicienta amada,
hacia un gran sueño sin hada
donde un príncipe cada mañana
aparece dormido en tu cama.
Pobre el día, que consiente
tus infieles visitas, padece,
en silencio, tus placeres.
Duerme soñando que le quieres.
Errante queda el pobre
esperando tu llamada. Ansía
tu viva, despierta compañía;
la que hace tiempo tenía.
Duerme tranquila, amiga mía,
mendiga de la lujuriosa noche.
Descansa pues, el largo día.