Prontamente he de morir,
morir sonriendo en partes de labios que me hablaron
o besos que me dieron
las ganas de la soledad.
Moriré pensando en las letras
y su escalera al cielo,
no porque me lo merezca,
tal vez porque ya estoy muerto de cosas
que me bautizaron
como un ángel
dedicado al silencio.