chc
Christian
Aunque tu arrugada preocupación
no ande rondando mis pasillos,
y ya no se escuchen los murmullos
de los cuadros, de las fotos de nosotros,
ni tampoco se horroricen
de nuestro ir y venir enojado
los ambientes de la casa,
aunque mi paciencia siga intacta
y continúe esperando tu desaire
mirándose al espejo,
y a pesar de que la luna
sigue siendo luna para los demás,
y que yo deambulo
entre rincones sin sueño,
pateando recuerdos,
juntando el olor
que dejaste tirado
como la ropa de anoche,
del anoche de hace ya
muchas noches.
No me asombra,
sin embargo,
que me sigan también,
a sol y a sombra,
como una campaña proselitista,
los siglos de tenernos
sin que vea en tu superficie
las olas del desencanto,
ni que ahogues en mi río
tu profundidad en clave morse.
Sin embargo me asombra,
al final,
ver siempre el sol y no la sombra,
y cuanto te quiero
me despierta a la mañana,
y cuanto te quiero
me desvela por la noche.
Y yo no sé
si es por tu ausencia
que me vuelvo más sensible,
o es por los años que te llevaste,
o por los que me dejaste,
pero al verme,
deambulando,
al no verte,
molestando en mis pasillos,
te defiendo pensando
cuanto te quiero.
no ande rondando mis pasillos,
y ya no se escuchen los murmullos
de los cuadros, de las fotos de nosotros,
ni tampoco se horroricen
de nuestro ir y venir enojado
los ambientes de la casa,
aunque mi paciencia siga intacta
y continúe esperando tu desaire
mirándose al espejo,
y a pesar de que la luna
sigue siendo luna para los demás,
y que yo deambulo
entre rincones sin sueño,
pateando recuerdos,
juntando el olor
que dejaste tirado
como la ropa de anoche,
del anoche de hace ya
muchas noches.
No me asombra,
sin embargo,
que me sigan también,
a sol y a sombra,
como una campaña proselitista,
los siglos de tenernos
sin que vea en tu superficie
las olas del desencanto,
ni que ahogues en mi río
tu profundidad en clave morse.
Sin embargo me asombra,
al final,
ver siempre el sol y no la sombra,
y cuanto te quiero
me despierta a la mañana,
y cuanto te quiero
me desvela por la noche.
Y yo no sé
si es por tu ausencia
que me vuelvo más sensible,
o es por los años que te llevaste,
o por los que me dejaste,
pero al verme,
deambulando,
al no verte,
molestando en mis pasillos,
te defiendo pensando
cuanto te quiero.