Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Con la boca hecha agua,
a punto de reventar tu beso
en mis labios,
percibí el tenue suspiro
brotando desde tu garganta:
¡que tu humedad
se convierta en vino!
No tuve tiempo
de dejar salir el final del conjuro:
¡amén!
Y así se hizo.