Solsticio de primavera
Poeta fiel al portal
Degradación Canalizada
a las 21: 27
I
¡Vida!, sólo te encuentro en el movimiento.
De mirra y espato,
La copa más que copa
Múrrino,
Rodeada por jícaras
De cacao,
Se alza
Consuetudinaria
A lontananza
Del Taumaturgo.
Su mutismo y templanza
lo mantienen
alejado de los placeres
tartarí,
de la Tauromaquia,
y del goce
esperpéntico.
Las verjas
Nunca serán el hogar propicio
Para un Taumaturgo.
¡Hartura!
¡Cota de Malla!
¡Vida!
¡Vida!
¡Vida!
¿A donde estás?
No te encuentro
En la fatalidad
Ni en las querellas,
No te encuentro
En las arguyas
Ni en la guerra
Ni en el deslizamiento
Ni en los jirones
Ni en los monumentos.
¡Vida!, sólo te encuentro en el movimiento.
II
¡Birra!, sólo te encuentro en el movimiento
De lúpulo y malta,
el nepente mas que nepente
aguardiente,
rodeado por servilleteros
de metal,
se alza
sandunguero
hasta los labios
del Pordiosero.
Su impaciencia y desmesura
lo libertan
al desenfreno
baladí,
al reposo en las hamacas,
y al freno
auxiliar.
...reloj
12
En el
vientre del Ombú
se adormece un manjar,
cornucopias henchidas de
9__ frutos y peces, uvas y mies, y__3
dentro del único diente de ajo,
vive un duende cano, atrapado
entre las nervaduras de
la Bambúla
6
reloj...
El bar
por siempre hogar
de los posesos.
¡Camarero!
¡Meretriz!
¡Birra!
¡Birra!
¡Birra!
¿Existís?
No te encuentro
en la barra
ni en mis falanges congeladas,
No te encuentro
en las confesiones
ni entre mis amistades
ni en los bloques
ni en las plazas,
tampoco con los opulentos.
¡Birra!, sólo te encuentro en el movimiento.
III
¡Irma Galardón!, sólo te encuentro en el miedo a la muerte.
De lira y champagne,
La moza más que moza
Intérprete,
Rodeada por revistas
De París,
Se alza
Compungida
Por el Idiota
auscultándola.
Su inmenso frío en la nariz
La sostiene
Gravitando en un espacio
De Abril,
Bello, siempre joven,
vacuo
y escénico.
¡Oh Empíreo
de los afeites y las leches!
Princesa Omeya, sí, Yo.
¡Irma!
¡Irma!
¡Irma!
Tan inútil como una condecoración.
Irma Galardón,
Tus alarmas epicúreas se escuchan
en las oficinas
y ocultas bajo el herbaje,
en las noticias de la televisión,
agazapadas o encapadas,
sobre las rodillas
del capellán.
Un juguete perverso pululando en nuestras mentes.
Una baya sabrosa y nuestra sangre
sobre las medallas.
¡Irma!, sólo te encuentro en el miedo a la muerte. En ese vano intento por
PERDURAR.
a las 21: 27
I
¡Vida!, sólo te encuentro en el movimiento.
De mirra y espato,
La copa más que copa
Múrrino,
Rodeada por jícaras
De cacao,
Se alza
Consuetudinaria
A lontananza
Del Taumaturgo.
Su mutismo y templanza
lo mantienen
alejado de los placeres
tartarí,
de la Tauromaquia,
y del goce
esperpéntico.
Las verjas
Nunca serán el hogar propicio
Para un Taumaturgo.
¡Hartura!
¡Cota de Malla!
¡Vida!
¡Vida!
¡Vida!
¿A donde estás?
No te encuentro
En la fatalidad
Ni en las querellas,
No te encuentro
En las arguyas
Ni en la guerra
Ni en el deslizamiento
Ni en los jirones
Ni en los monumentos.
¡Vida!, sólo te encuentro en el movimiento.
II
¡Birra!, sólo te encuentro en el movimiento
De lúpulo y malta,
el nepente mas que nepente
aguardiente,
rodeado por servilleteros
de metal,
se alza
sandunguero
hasta los labios
del Pordiosero.
Su impaciencia y desmesura
lo libertan
al desenfreno
baladí,
al reposo en las hamacas,
y al freno
auxiliar.
...reloj
12
En el
vientre del Ombú
se adormece un manjar,
cornucopias henchidas de
9__ frutos y peces, uvas y mies, y__3
dentro del único diente de ajo,
vive un duende cano, atrapado
entre las nervaduras de
la Bambúla
6
reloj...
El bar
por siempre hogar
de los posesos.
¡Camarero!
¡Meretriz!
¡Birra!
¡Birra!
¡Birra!
¿Existís?
No te encuentro
en la barra
ni en mis falanges congeladas,
No te encuentro
en las confesiones
ni entre mis amistades
ni en los bloques
ni en las plazas,
tampoco con los opulentos.
¡Birra!, sólo te encuentro en el movimiento.
III
¡Irma Galardón!, sólo te encuentro en el miedo a la muerte.
De lira y champagne,
La moza más que moza
Intérprete,
Rodeada por revistas
De París,
Se alza
Compungida
Por el Idiota
auscultándola.
Su inmenso frío en la nariz
La sostiene
Gravitando en un espacio
De Abril,
Bello, siempre joven,
vacuo
y escénico.
¡Oh Empíreo
de los afeites y las leches!
Princesa Omeya, sí, Yo.
¡Irma!
¡Irma!
¡Irma!
Tan inútil como una condecoración.
Irma Galardón,
Tus alarmas epicúreas se escuchan
en las oficinas
y ocultas bajo el herbaje,
en las noticias de la televisión,
agazapadas o encapadas,
sobre las rodillas
del capellán.
Un juguete perverso pululando en nuestras mentes.
Una baya sabrosa y nuestra sangre
sobre las medallas.
¡Irma!, sólo te encuentro en el miedo a la muerte. En ese vano intento por
PERDURAR.
*en el original la parte de la bambúla tiene forma de reloj, y las negritas marcan las 21:27
::si usted