Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
DEGUSTACIÓN DE LA SOLEDAD
Afloran subterfugios,
calles, escrituras cuesta abajo;
siempre el mismo barro
anestesia el instante.
Opúsculos y ventalles,
esa larga humareda
a sabiendas del ocaso
infeliz peso en el camino,
un apátrida escozor
ahora espina, hierba venérea.
Estarse quieto, a salvo,
del más fiero de los soles
el más inverosímil de los actos.
Afloran subterfugios,
calles, escrituras cuesta abajo;
siempre el mismo barro
anestesia el instante.
Opúsculos y ventalles,
esa larga humareda
a sabiendas del ocaso
infeliz peso en el camino,
un apátrida escozor
ahora espina, hierba venérea.
Estarse quieto, a salvo,
del más fiero de los soles
el más inverosímil de los actos.
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