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Déjame entrar.

Hotarubi

Poeta recién llegado

¿Me dejas entrar?
Que quiero ser la annelida
que busca su simetría invertebrada
en el mielómero de tu medula espinal.

Apriétame, entre la luz angular
de tu línea transversal, siendo frontera
del metamerismo esquivo
con la que tus ojos me observan.

Rómpeme, en ese filo de la mirada
tornada, que es el abismo del
hambre parado, como espada clavada
en los confines de nuestros cuerpos.

Aproxímame, en el flujo unidireccional
del impulso peristáltico, soy vapor que
se comprime y expande, entre las
respiraciones cilíndricas.

Sígueme, en el ritmo ayub de mi corazón
donde los movimientos repetitivos,
se intensifican por cada segundo
en el vértigo de pensarte, catarsis.

¿Me dejas entrar?
Pero, si paso el umbral de tu puerta,
no habrá pasado al que avanzar
ni futuro al que retroceder.
Cerraré la salida con besos
y allí, me quedaré para siempre.

Déjame entrar.
 

¿Me dejas entrar?
Que quiero ser la annelida
que busca su simetría invertebrada
en el mielómero de tu medula espinal.

Apriétame, entre la luz angular
de tu línea transversal, siendo frontera
del metamerismo esquivo
con la que tus ojos me observan.

Rómpeme, en ese filo de la mirada
tornada, que es el abismo del
hambre parado, como espada clavada
en los confines de nuestros cuerpos.

Aproxímame, en el flujo unidireccional
del impulso peristáltico, soy vapor que
se comprime y expande, entre las
respiraciones cilíndricas.

Sígueme, en el ritmo ayub de mi corazón
donde los movimientos repetitivos,
se intensifican por cada segundo
en el vértigo de pensarte, catarsis.

¿Me dejas entrar?
Pero, si paso el umbral de tu puerta,
no habrá pasado al que avanzar
ni futuro al que retroceder.
Cerraré la salida con besos
y allí, me quedaré para siempre.

Déjame entrar.

Un titulo que atrapa, lo vi en una novela de terror.
me gustó tu obra, saludos.
[/QUOTE]
 
Última edición por un moderador:
Pensé que escucharía el tema de Eli en lugar de un cántico sufí.
Al parecer el mes de junio es abreboca a las peliculas de suspenso y terror... hace poco se repitieron los viejos filmes del grito 1 y 2, con el dueto Raimi - Shimizu.
 
Última edición:

¿Me dejas entrar?
Que quiero ser la annelida
que busca su simetría invertebrada
en el mielómero de tu medula espinal.

Apriétame, entre la luz angular
de tu línea transversal, siendo frontera
del metamerismo esquivo
con la que tus ojos me observan
.

Rómpeme, en ese filo de la mirada
tornada,
que es el abismo del
hambre parado, como espada clavada
en los confines de nuestros cuerpos
.

Aproxímame, en el flujo unidireccional
del impulso peristáltico, soy vapor que
se comprime y expande, entre las
respiraciones cilíndricas.


Sígueme, en el ritmo ayub de mi corazón
donde los movimientos repetitivos,
se intensifican
por cada segundo
en el vértigo de pensarte, catarsis.

¿Me dejas entrar?

Pero, si paso el umbral de tu puerta,
no habrá pasado al que avanzar
ni futuro al que retroceder.
Cerraré la salida con besos
y allí, me quedaré para siempre.

Déjame entrar.

Las asociaciones que utilizas son tan asombrosas y connaturales, que las he marcado en negrita para que visualmente me impacten aún más...
Por momentos admirables y por otros, me resultan graciosas.
Una pequeña annelida haciendo estragos en el SNC persiguiendo a la colorida serpiente... Cuántos pedidos: "apriétame"; "rómpeme"; "aproxímame"; "sígueme" y te aguantas luego porque ya no te libras de ella... No que no...
Y la vampiresca niña pidiendo permiso para entrar, sin filtros, así, con su boquita sincera bien puesta y derecha, sabe pedir lo que quiere sin tapujos, ni orgullos, ni miedos. Lo quiere así y sabe, que lo tendrá así... pero, sin imponerse, ofrece un "quieres?"; "me dejas ser parte de ti, conectarme a ti, estar en ti?"
Quién puede negarse, con esa lengua sin pelos aquí, allá y por acullá, se gana el infierno y el cielo... Quién existe con tal resistencia, quién puede sostenerla de por vida, aguantarse el abrir esa puerta y decirle: venga ya, no te desangres más, "claro que puedes, entra", haz lo que quieras, un poco más de desorden, al menos, planeas quedarte y hacerte cargo de lo que rompas. Me haré a la idea de que deberé ser alimento...
Cuán difícil no ser hipnotizado por tanta belleza rara y transparente, en un mundo de fealdad normal y oculta.

Realmente majestuoso, como de todo sacas inspiración tan elegante y original, y así, espontáneo en un parpadear. Estás en el modo poesía, sin duda, con tinta roja y a toda máquina. Poetisa en frenesí, salud por ti!!
Lo disfruto mucho, el verte brillar.




 
Última edición por un moderador:
@Podushka Kogin, a veces las cosas pequeñas tienen más poder por pasar desapercibidas, ¿quién temería a una inofensiva annelida? De eso se aprovecha, para introducirse en el sistema nervioso. Son como las palabras, o la tortura de la gota. Insidioso y capaz de todo para llegar hasta donde quiere.

En el caos también se encuentra el orden. Un paso, solo un paso puede cambiar todo. Y la vampirita sabe jugar, y no tiene miedo a sangrar para demostrar su verdad.

De las partes señaladas hoy te explico, "los movimientos repetitivos" del ayud. Ese ritmo se utiliza en una danza "Zaar" que es parte de un ritual Egipcio, en el cual la bailarina debe de hacerlo hasta entrar en trance, con la intención de limpiar los malos espíritus o genios. Ese ritmo hay que sentirlo dentro, muy dentro, y siempre entendí que era hipnótico, como cada vez la música suena a más velocidad, es como una taquicardia que se eleva y el cuerpo queda entregado a ello. Comparable con el amor.

El brillo que ves, es tan solo el reflejo de uno mayor, que es el que me hace volar en la inspiración. Una belleza inagotable, imperfectamente- perfecta que me hace temblar y ya no puedo ser la misma que antes.
A veces pidiendo entrar, quien al final entra hasta el fondo, es la parte reclamada.

Besos.
 
Última edición:

¿Me dejas entrar?
Que quiero ser la annelida
que busca su simetría invertebrada
en el mielómero de tu medula espinal.

Apriétame, entre la luz angular
de tu línea transversal, siendo frontera
del metamerismo esquivo
con la que tus ojos me observan.

Rómpeme, en ese filo de la mirada
tornada, que es el abismo del
hambre parado, como espada clavada
en los confines de nuestros cuerpos.

Aproxímame, en el flujo unidireccional
del impulso peristáltico, soy vapor que
se comprime y expande, entre las
respiraciones cilíndricas.

Sígueme, en el ritmo ayub de mi corazón
donde los movimientos repetitivos,
se intensifican por cada segundo
en el vértigo de pensarte, catarsis.

¿Me dejas entrar?
Pero, si paso el umbral de tu puerta,
no habrá pasado al que avanzar
ni futuro al que retroceder.
Cerraré la salida con besos
y allí, me quedaré para siempre.

Déjame entrar.
Creo que esa pregunta es una de las más difíciles de entender y contestar.
Y bellas las imágenes que trasmutan en tus versos.
Me agradó leerte
Saludos
 
jelou der hotarubi.

leyéndote me recordaste un par de cosas.

wán, déjame entrar de moenia, una clásica rola de mis cabangas de chavalo.

tú, chapelwaite y el gusano, ese dios cósmico que quiere reemplazar al dios cristiano. hay una escena sorprendente, maravillosa y terrorífica casi al final de la serie cuando el antagonista lee de vermis mysteris y todas las estrellas del cielo, la vía láctea y el universo entero comienzan a ser absorbidos lentamente por el vacío de la oscuridad.

en realidad, a mí lo místico me parece apropiado para un poema de amor. quién sabe, quizás porque el amor es ese gusano que quiere reemplazar al dios cristiano: el amor es un dios, diría la misma priscilla presley. aunque yo pensaría que lo mejor es que no sea un dios que aborba las estrellas del cielo.

ya ves, me hacés pensar. dats gud.

salud a vos.
 
Buen escrito, éxitos

Muchas gracias.

Creo que esa pregunta es una de las más difíciles de entender y contestar.
Y bellas las imágenes que trasmutan en tus versos.
Me agradó leerte
Saludos

Pues si Ice, es una pregunta que implica demasiado, una vez que dejas entrar... ¿qué pasa después?
Muchas gracias.

jelou der hotarubi.

leyéndote me recordaste un par de cosas.

wán, déjame entrar de moenia, una clásica rola de mis cabangas de chavalo.

tú, chapelwaite y el gusano, ese dios cósmico que quiere reemplazar al dios cristiano. hay una escena sorprendente, maravillosa y terrorífica casi al final de la serie cuando el antagonista lee de vermis mysteris y todas las estrellas del cielo, la vía láctea y el universo entero comienzan a ser absorbidos lentamente por el vacío de la oscuridad.

en realidad, a mí lo místico me parece apropiado para un poema de amor. quién sabe, quizás porque el amor es ese gusano que quiere reemplazar al dios cristiano: el amor es un dios, diría la misma priscilla presley. aunque yo pensaría que lo mejor es que no sea un dios que aborba las estrellas del cielo.

ya ves, me hacés pensar. dats gud.

salud a vos.

Hacer pensar es de lo mejor que puede pasar... Así que me lo tomo como un halago. Muchas gracias por tu comentario.
Luego, no he visto esa serie, pero no creo en "algo" concreto, no creo que una cosa sustituya a otra, cada uno cree y ama lo que para él debe ser así, por sus razones.
A veces nos empeñamos en llamar "dios" a algo para quitarnos responsabilidad de encima, delegar en ello nuestras frustraciones, cobardía, errores, egoísmo y seguir como si nada...Yo creo más bien que cada uno tiene una responsabilidad para con este mundo y con nosotros mismos, y por eso defiendo que el amor puede que sea el sentimiento más puro y con una energía capaz de mover a un ser humano a hacer cualquier cosa. Ese gusano no es más que nosotros mismos.
 

¿Me dejas entrar?
Que quiero ser la annelida
que busca su simetría invertebrada
en el mielómero de tu medula espinal.

Apriétame, entre la luz angular
de tu línea transversal, siendo frontera
del metamerismo esquivo
con la que tus ojos me observan.

Rómpeme, en ese filo de la mirada
tornada, que es el abismo del
hambre parado, como espada clavada
en los confines de nuestros cuerpos.

Aproxímame, en el flujo unidireccional
del impulso peristáltico, soy vapor que
se comprime y expande, entre las
respiraciones cilíndricas.

Sígueme, en el ritmo ayub de mi corazón
donde los movimientos repetitivos,
se intensifican por cada segundo
en el vértigo de pensarte, catarsis.

¿Me dejas entrar?
Pero, si paso el umbral de tu puerta,
no habrá pasado al que avanzar
ni futuro al que retroceder.
Cerraré la salida con besos
y allí, me quedaré para siempre.

Déjame entrar.
Insuperable, genial, engancha desde el título hasta el final, soberbio. Gracias por compartir estos versos.
 
@Podushka Kogin, a veces las cosas pequeñas tienen más poder por pasar desapercibidas, ¿quién temería a una inofensiva annelida? De eso se aprovecha, para introducirse en el sistema nervioso. Son como las palabras, o la tortura de la gota. Insidioso y capaz de todo para llegar hasta donde quiere.

En el caos también se encuentra el orden. Un paso, solo un paso puede cambiar todo. Y la vampirita sabe jugar, y no tiene miedo a sangrar para demostrar su verdad.

De las partes señaladas hoy te explico, "los movimientos repetitivos" del ayud. Ese ritmo se utiliza en una danza "Zaar" que es parte de un ritual Egipcio, en el cual la bailarina debe de hacerlo hasta entrar en trance, con la intención de limpiar los malos espíritus o genios. Ese ritmo hay que sentirlo dentro, muy dentro, y siempre entendí que era hipnótico, como cada vez la música suena a más velocidad, es como una taquicardia que se eleva y el cuerpo queda entregado a ello. Comparable con el amor.

El brillo que ves, es tan solo el reflejo de uno mayor, que es el que me hace volar en la inspiración. Una belleza inagotable, imperfectamente- perfecta que me hace temblar y ya no puedo ser la misma que antes.
A veces pidiendo entrar, quien al final entra hasta el fondo, es la parte reclamada.

Besos.

¿Me dejas entrar?
Que quiero ser la annelida
que busca su simetría invertebrada
en el mielómero de tu medula espinal.

Apriétame, entre la luz angular
de tu línea transversal, siendo frontera
del metamerismo esquivo
con la que tus ojos me observan.

Rómpeme, en ese filo de la mirada
tornada, que es el abismo del
hambre parado, como espada clavada
en los confines de nuestros cuerpos.

Aproxímame, en el flujo unidireccional
del impulso peristáltico, soy vapor que
se comprime y expande, entre las
respiraciones cilíndricas.

Sígueme, en el ritmo ayub de mi corazón
donde los movimientos repetitivos,
se intensifican por cada segundo
en el vértigo de pensarte, catarsis.

¿Me dejas entrar?
Pero, si paso el umbral de tu puerta,
no habrá pasado al que avanzar
ni futuro al que retroceder.
Cerraré la salida con besos
y allí, me quedaré para siempre.

Déjame entrar.

 

¿Me dejas entrar?
Que quiero ser la annelida
que busca su simetría invertebrada
en el mielómero de tu medula espinal.

Apriétame, entre la luz angular
de tu línea transversal, siendo frontera
del metamerismo esquivo
con la que tus ojos me observan.

Rómpeme, en ese filo de la mirada
tornada, que es el abismo del
hambre parado, como espada clavada
en los confines de nuestros cuerpos.

Aproxímame, en el flujo unidireccional
del impulso peristáltico, soy vapor que
se comprime y expande, entre las
respiraciones cilíndricas.

Sígueme, en el ritmo ayub de mi corazón
donde los movimientos repetitivos,
se intensifican por cada segundo
en el vértigo de pensarte, catarsis.

¿Me dejas entrar?
Pero, si paso el umbral de tu puerta,
no habrá pasado al que avanzar
ni futuro al que retroceder.
Cerraré la salida con besos
y allí, me quedaré para siempre.

Déjame entrar.
Solicitar ese paso, querer encontar en el ese permiso para llegar a la naturalidad
delamor, saber pedir sin miedo y dejar que el semblante del amor siga siendo esa
siembra del instinto mas intimo. me ha gustado mucho. felicidades por la obra
y saludos siempre de luzyabsenta
 

¿Me dejas entrar?
Que quiero ser la annelida
que busca su simetría invertebrada
en el mielómero de tu medula espinal.

Apriétame, entre la luz angular
de tu línea transversal, siendo frontera
del metamerismo esquivo
con la que tus ojos me observan.

Rómpeme, en ese filo de la mirada
tornada, que es el abismo del
hambre parado, como espada clavada
en los confines de nuestros cuerpos.

Aproxímame, en el flujo unidireccional
del impulso peristáltico, soy vapor que
se comprime y expande, entre las
respiraciones cilíndricas.

Sígueme, en el ritmo ayub de mi corazón
donde los movimientos repetitivos,
se intensifican por cada segundo
en el vértigo de pensarte, catarsis.

¿Me dejas entrar?
Pero, si paso el umbral de tu puerta,
no habrá pasado al que avanzar
ni futuro al que retroceder.
Cerraré la salida con besos
y allí, me quedaré para siempre.

Déjame entrar.
Los vampiros son los que piden permiso para entrar, no los anélidos, menos los platelmintos que nacen, viven y mueren dentro de uno. De todas formas tu irrupción es genuina y sorprendente. Parasitar un corazón, por así decirlo.
Muy genuino tu aporte romántico en clave entomológica.
Saludos.
 

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