OH CUAM TRISTIS
Poeta recién llegado
Quisiera haber sido aquel fruto prohibido con el que te embelesaste,
con el que no te importó tu suerte con tal de probarme.
A veces quisiera ser azucenas nacientes al lindero de tu corazón
que cortaras extasiada de las raíces de nuestra historia.
Tal vez podrías dejarme ser el responsable labor de limpiar y sacudir
el polvo de tu nostalgia y el empañado ventanal de tus ojos.
O bien ser tu ocio en el que todas las novelas yo sea el rompecorazones,
el alertado cafecito que mantenga activos tus nervios,
ser el indiscreto aroma a cigarrillo de tus dedos
que quieres disimular pero que tanto amas olerlo.
La sazón que le da el toque especial al amargo bocadillo de mis besos
y ese cuchillo que nunca encuentras en la cocina para cortarme en recuerdos.
Quizá dejes estar mi fotografía en tu cartera, después de la de tu madre claro,
pero portándome en tus sentimientos.
A veces también quisiera que mis pupilas fueran tu espejo
y que muestren que te ves linda aún sin el rubor que te maquillan mis elogios.
Quisiera ser la pena en tu día más fértil y la confusión de mezclar orgasmos y miedos.
Y que dicha no será que me permitas ser tu provocado bostezo
que con alevosía pretende obviar todo lo que he dicho
y ser el aburrido hartazgo de escuchar a tantos haberte dicho lo mismo.
Ser aquel momento mientras esperas dormir,
ese pequeño desvelo que ansíe soñar en mí.
Ser tu abrupto despertar mi niña, donde creíste que era realidad
mas solo fui un sueño.
con el que no te importó tu suerte con tal de probarme.
A veces quisiera ser azucenas nacientes al lindero de tu corazón
que cortaras extasiada de las raíces de nuestra historia.
Tal vez podrías dejarme ser el responsable labor de limpiar y sacudir
el polvo de tu nostalgia y el empañado ventanal de tus ojos.
O bien ser tu ocio en el que todas las novelas yo sea el rompecorazones,
el alertado cafecito que mantenga activos tus nervios,
ser el indiscreto aroma a cigarrillo de tus dedos
que quieres disimular pero que tanto amas olerlo.
La sazón que le da el toque especial al amargo bocadillo de mis besos
y ese cuchillo que nunca encuentras en la cocina para cortarme en recuerdos.
Quizá dejes estar mi fotografía en tu cartera, después de la de tu madre claro,
pero portándome en tus sentimientos.
A veces también quisiera que mis pupilas fueran tu espejo
y que muestren que te ves linda aún sin el rubor que te maquillan mis elogios.
Quisiera ser la pena en tu día más fértil y la confusión de mezclar orgasmos y miedos.
Y que dicha no será que me permitas ser tu provocado bostezo
que con alevosía pretende obviar todo lo que he dicho
y ser el aburrido hartazgo de escuchar a tantos haberte dicho lo mismo.
Ser aquel momento mientras esperas dormir,
ese pequeño desvelo que ansíe soñar en mí.
Ser tu abrupto despertar mi niña, donde creíste que era realidad
mas solo fui un sueño.