rauloscar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Déjame ingresar en la infancia
que dejaste ayer, en el jardín de rosas;
altanera figura de mujer que penetro
en mi sangre, disolviendo las amarguras,
dibujando la alegría que refleja mi alma.
Déjame ingresar en tu ir y venir de fantasías,
recógeme en el camino, para sembrar el fruto de la pasión,
tan tierna, poderosa, que agita mi corazón
y causa en mi, escalofríos.
Déjame ingresar y permíteme,
besar el espacio de tus labios,
preludio de caricias, suspiros
que duermen en la bahía de tu cuerpo,
sereno y pausado como la tenue brisa.
Déjame ingresar, adueñarme de tu sueño,
que ha enloquecido mi vida, pues mi paz
descansa en tus ojos, tan lejos del pasado
el olvido desvanece en tu presente...
que dejaste ayer, en el jardín de rosas;
altanera figura de mujer que penetro
en mi sangre, disolviendo las amarguras,
dibujando la alegría que refleja mi alma.
Déjame ingresar en tu ir y venir de fantasías,
recógeme en el camino, para sembrar el fruto de la pasión,
tan tierna, poderosa, que agita mi corazón
y causa en mi, escalofríos.
Déjame ingresar y permíteme,
besar el espacio de tus labios,
preludio de caricias, suspiros
que duermen en la bahía de tu cuerpo,
sereno y pausado como la tenue brisa.
Déjame ingresar, adueñarme de tu sueño,
que ha enloquecido mi vida, pues mi paz
descansa en tus ojos, tan lejos del pasado
el olvido desvanece en tu presente...