Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dejé mi corazón donde tu risa
brillaba cantarina y luminosa,
humana -y de manera fabulosa-
celeste como el beso de la brisa.
Dejé mi humanidad sin cortapisa
al roce de tu piel cuando gozosa
venías virginal y cadenciosa
cubriéndome de flores la camisa.
Tu mano me repuso diligente
del tajo que vivir me ha producido
sanando las heridas de mi frente.
Dejé mi libertad en un descuido
atada a tu cintura. Es evidente
que libre a tu costado me he sentido.
brillaba cantarina y luminosa,
humana -y de manera fabulosa-
celeste como el beso de la brisa.
Dejé mi humanidad sin cortapisa
al roce de tu piel cuando gozosa
venías virginal y cadenciosa
cubriéndome de flores la camisa.
Tu mano me repuso diligente
del tajo que vivir me ha producido
sanando las heridas de mi frente.
Dejé mi libertad en un descuido
atada a tu cintura. Es evidente
que libre a tu costado me he sentido.