Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dejé mi corazón donde la muerte
maldita muerde y mata decidida
dejando mi esperanza dolorida
y el pecho dislocado por lo inerte.
Dejé mi corazón -¡qué mala suerte!-
vencido por tan cruel acometida,
sediento fue quedándose sin vida,
y exhausto en más cansancio se convierte.
Pequeño se hizo nada en mis rincones
el brío del latir más cotidiano
y torpes fueron sus palpitaciones.
Dejé mi corazón muerto en el llano,
allí donde se van los corazones
que nada han de esperar del ser humano.
maldita muerde y mata decidida
dejando mi esperanza dolorida
y el pecho dislocado por lo inerte.
Dejé mi corazón -¡qué mala suerte!-
vencido por tan cruel acometida,
sediento fue quedándose sin vida,
y exhausto en más cansancio se convierte.
Pequeño se hizo nada en mis rincones
el brío del latir más cotidiano
y torpes fueron sus palpitaciones.
Dejé mi corazón muerto en el llano,
allí donde se van los corazones
que nada han de esperar del ser humano.
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