Principe gris
Poeta adicto al portal
Del adios
Si nunca encontramos el cielo
para qué buscar estrellas.
Ya no más luna
ni noches sin dormir,
no más sueños ni desvelos,
si no encuentras
lo mejor en éste corazón,
para qué seguir
con ésta historia que no comienza
y que tanto termina.
Para qué llorar
por sentimientos
que no encontramos
y que mucho hemos perdido
en el valle de la desesperación,
ahí, donde aguarda mi locura,
Ya nada de mis cabellos despeinados
ni de los tuyos
envueltos en rayos de luz
y que tantas ganas tenía
de dejar ahí plasmado,
mis besos iluminados.
Ya no más versos
ni tonterías cantadas;
despedidas, cobardías:
ya no más,
ni ausencias ni soledades.
Ya no más...
(si así te manda el corazón)
... de ésta mente
que tanto te anhela,
nada de pensamientos
si tu mente no quiere pensarme.
Ya nada de amor
si no lo necesitas,
nada de lágrimas
si no puedo lloverte
en éstos besos tan míos
que gritan y se encierran
en mis labios
por no encontrarte.
Ya de mis besos, nada,
nada de miradas
enamoradas
pues es un hoyo negro
quien te oculta tras sus sombras.
Ya de mis brazos, nada,
si los tuyos se esparcen
en éste mar de ausencia.
No mas de éstas mejillas mías
ansiosas de una caricia
si mis manos y las tuyas
se derriten en las ganas.
Ya no más de mis magicos
y locos cuentos de adas
que tanto me construía
en la imaginación,
para qué la ficción en tus rizos
si no pùedo enredar mis locuras
en ellos.
Si mis paisajes pierdo
por que aún no te encuentro,
¿por qué no me ayudas
a encontrarlos?
Pero que más da,
ya no más preguntas,
ni más de mis respuestas
si sabes que esa respuesta eres
tú...
Si nunca encontramos el cielo
para qué buscar estrellas.
Ya no más luna
ni noches sin dormir,
no más sueños ni desvelos,
si no encuentras
lo mejor en éste corazón,
para qué seguir
con ésta historia que no comienza
y que tanto termina.
Para qué llorar
por sentimientos
que no encontramos
y que mucho hemos perdido
en el valle de la desesperación,
ahí, donde aguarda mi locura,
Ya nada de mis cabellos despeinados
ni de los tuyos
envueltos en rayos de luz
y que tantas ganas tenía
de dejar ahí plasmado,
mis besos iluminados.
Ya no más versos
ni tonterías cantadas;
despedidas, cobardías:
ya no más,
ni ausencias ni soledades.
Ya no más...
(si así te manda el corazón)
... de ésta mente
que tanto te anhela,
nada de pensamientos
si tu mente no quiere pensarme.
Ya nada de amor
si no lo necesitas,
nada de lágrimas
si no puedo lloverte
en éstos besos tan míos
que gritan y se encierran
en mis labios
por no encontrarte.
Ya de mis besos, nada,
nada de miradas
enamoradas
pues es un hoyo negro
quien te oculta tras sus sombras.
Ya de mis brazos, nada,
si los tuyos se esparcen
en éste mar de ausencia.
No mas de éstas mejillas mías
ansiosas de una caricia
si mis manos y las tuyas
se derriten en las ganas.
Ya no más de mis magicos
y locos cuentos de adas
que tanto me construía
en la imaginación,
para qué la ficción en tus rizos
si no pùedo enredar mis locuras
en ellos.
Si mis paisajes pierdo
por que aún no te encuentro,
¿por qué no me ayudas
a encontrarlos?
Pero que más da,
ya no más preguntas,
ni más de mis respuestas
si sabes que esa respuesta eres
tú...