Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Qué denosta el jazmín de la mañana,
sino un lúgubre albor en los baúles,
mientras ulula el polen en tus pétalos,
donde el polvo sostiene evanescencias.
Si el cianuro penetra los umbrales,
cuando el óxido exuda océanos de fe,
esta unión esotérica, esta sinergia ecuánime
y como algas trenzadas nadamos en la orilla.
Qué papel ha jugado la poesía,
en balumbas de tiempo,
cuando el llanto pensé que se quebraba,
oscilante en la clepsidra,
como la luz del sol, las celosías.
Cómo el confuso viento
que jamás ha elegido su camino
parece nuestro huésped más seguro.
Ah, mujer, solo deja que el silencio me destierre.
Tu imagen no la arrastra la marea.
No lamento orbitar este planeta en pos de alguna faz, como la tuya,
pues permanecería hundida en mi laguna.
sino un lúgubre albor en los baúles,
mientras ulula el polen en tus pétalos,
donde el polvo sostiene evanescencias.
Si el cianuro penetra los umbrales,
cuando el óxido exuda océanos de fe,
esta unión esotérica, esta sinergia ecuánime
y como algas trenzadas nadamos en la orilla.
Qué papel ha jugado la poesía,
en balumbas de tiempo,
cuando el llanto pensé que se quebraba,
oscilante en la clepsidra,
como la luz del sol, las celosías.
Cómo el confuso viento
que jamás ha elegido su camino
parece nuestro huésped más seguro.
Ah, mujer, solo deja que el silencio me destierre.
Tu imagen no la arrastra la marea.
No lamento orbitar este planeta en pos de alguna faz, como la tuya,
pues permanecería hundida en mi laguna.