BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Rosas frescas, palpitantes
que enarbolan sus pistilos
y mezclan sus estambres,
rozando el delirio, entre
anatemas de polen y plexos
solares!.
¡Retículas biliares que hacen
sombra a las avenidas desvanecidas,
de antaño, voluptuosas y exantemáticas!
¡Avenidas, avenidas, del sufrimiento
a la desdicha del orden, cuyo firmamento
iniciático, formula sus desdenes entre chorros
de luz eléctrica, neones y protones, neutrones y
alegorías, fábulas de piedra que ejercen todavía
su poderío inestimable, cielos, cielos, nimbados,
plúmbeos, originales, del dedo errabundo hacia
el amor, que busca y acecha, ese rastro de humedad
entre las manos carcomidas!
©
que enarbolan sus pistilos
y mezclan sus estambres,
rozando el delirio, entre
anatemas de polen y plexos
solares!.
¡Retículas biliares que hacen
sombra a las avenidas desvanecidas,
de antaño, voluptuosas y exantemáticas!
¡Avenidas, avenidas, del sufrimiento
a la desdicha del orden, cuyo firmamento
iniciático, formula sus desdenes entre chorros
de luz eléctrica, neones y protones, neutrones y
alegorías, fábulas de piedra que ejercen todavía
su poderío inestimable, cielos, cielos, nimbados,
plúmbeos, originales, del dedo errabundo hacia
el amor, que busca y acecha, ese rastro de humedad
entre las manos carcomidas!
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