el caminante37
Poeta adicto al portal
Del corazón de los caminos
del ciervo rojo
del ave abatido
el ser exànime, perdido
por el cambio, fusión
de almas por cuerpos exangues
yo, tú, él, nos, todos
y al final
(un bonito) trenzado luminiscente
que perdura persè
son los fuegos artificiales de la muerte.
Ahoga la pena
entierra, duros aires imaginados
vive en el prostíbulo humeante
de tu coraza
y siembra dulce
el nectar naciente de la nada
que entierra con alegría
tu cuerpo caduco
como saco de estiércol esparcido
en el campo eterno del ser.
del ciervo rojo
del ave abatido
el ser exànime, perdido
por el cambio, fusión
de almas por cuerpos exangues
yo, tú, él, nos, todos
y al final
(un bonito) trenzado luminiscente
que perdura persè
son los fuegos artificiales de la muerte.
Ahoga la pena
entierra, duros aires imaginados
vive en el prostíbulo humeante
de tu coraza
y siembra dulce
el nectar naciente de la nada
que entierra con alegría
tu cuerpo caduco
como saco de estiércol esparcido
en el campo eterno del ser.