che ibarra
Poeta recién llegado
De tus brazos a la soledad de mi habitación, del sol de tus ojos a la oscuridad de mi pensamiento,
en ese recorrido me quede sin corazón, en ese desconcierto conocí este sentimiento.
Como amanecí hermano de la Pena, si apenas ayer fui hijo de tu necesidad,
huérfano de tu cuerpo es la condena, que voy a hacer con esta ansiedad.
Debí robarte un trozo de alma, tuve que haber pensado en tu trampa,
¿que voy a hacer sin la calma, a donde voy si no escampa?
Fácil presa de tu melodía, sirena oscura de los esteros,
nota falsa en una sinfonía, ritmo que engaña cual canto sincero.
Me descubrí hombre en tu presencia, llore como mujer tu lejanía,
me convertí niño tras tu ausencia, envejeceré cobarde en mi agonía.
Del infierno al cielo busqué por tu alma, del Olimpo al hades despojado,
del cielo al infierno un cuerpo sin calma, mares bravíos, cielo despejado.
Che.
en ese recorrido me quede sin corazón, en ese desconcierto conocí este sentimiento.
Como amanecí hermano de la Pena, si apenas ayer fui hijo de tu necesidad,
huérfano de tu cuerpo es la condena, que voy a hacer con esta ansiedad.
Debí robarte un trozo de alma, tuve que haber pensado en tu trampa,
¿que voy a hacer sin la calma, a donde voy si no escampa?
Fácil presa de tu melodía, sirena oscura de los esteros,
nota falsa en una sinfonía, ritmo que engaña cual canto sincero.
Me descubrí hombre en tu presencia, llore como mujer tu lejanía,
me convertí niño tras tu ausencia, envejeceré cobarde en mi agonía.
Del infierno al cielo busqué por tu alma, del Olimpo al hades despojado,
del cielo al infierno un cuerpo sin calma, mares bravíos, cielo despejado.
Che.