arístides
Poeta recién llegado
Del mundo amable,
solo espero asentarme en la mano húmeda
que atraviesa mi espalda, lentamente,
hasta golpear mi hombro:
solo esa mano era necesaria y deshacerme de tus caricias
hasta rendir toda expresión,
hasta vociferar en tu sangre una maldición contigua...
Levante mis cejas, lo mas alto que pude,
centrar cada uno de los vientos que caían
como torrentes de santos, cielos, incestos del abismo.
¿No crees en la miseria del habla?
¿crees que morir es necesario?
esa dicha del sol, intrigado en mis formas
sinceros,
como espumas de hectáreas distantes,
sin embargo, coloque tu enfoque
como un espejo de agua,
hasta el ahogo...
y dejaste en los muebles del cuerpo
eternos guijarros malditos.
solo espero asentarme en la mano húmeda
que atraviesa mi espalda, lentamente,
hasta golpear mi hombro:
solo esa mano era necesaria y deshacerme de tus caricias
hasta rendir toda expresión,
hasta vociferar en tu sangre una maldición contigua...
Levante mis cejas, lo mas alto que pude,
centrar cada uno de los vientos que caían
como torrentes de santos, cielos, incestos del abismo.
¿No crees en la miseria del habla?
¿crees que morir es necesario?
esa dicha del sol, intrigado en mis formas
sinceros,
como espumas de hectáreas distantes,
sin embargo, coloque tu enfoque
como un espejo de agua,
hasta el ahogo...
y dejaste en los muebles del cuerpo
eternos guijarros malditos.