Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
En la penumbra, susurra la brisa,
caricia de fuego, que en mí se posa,
y bajo la luna, radiante y hermosa,
tu sombra me quema, mi piel precisa.
La noche arde en su roja madeja,
un cálido abismo entre tus abrazos,
y yo me deslizo, roto en pedazos,
cautivo en el vuelo que el alma maneja.
Tus labios, braseros de miel y fuego,
escriben su danza sobre mi espalda,
y yo me deshago, sin voz que respalda,
bebiendo el delirio que en mí despliego.
El viento murmura secretos antiguos,
cánticos suaves que el cuerpo despiertan,
las llamas ocultas del deseo alertan,
en nuestro desvelo se forjan testigos.
Tu piel, que es un mapa de eternidades,
mi boca recorre con sed de infinito,
la luna es el faro de un sueño maldito,
la noche nos roba nuestras voluntades.
Enciende la fiebre su rojo gemido,
un grito de estrellas bajo este hechizo,
y yo, que en tu boca hallé paraíso,
me rindo al abismo de un amor prohibido.
Al alba, la luna será solo un rastro,
y el fuego, ceniza en la madrugada,
mas dejo mi ser en tu piel tatuada,
pues toda mi noche en tus brazos gasto.
caricia de fuego, que en mí se posa,
y bajo la luna, radiante y hermosa,
tu sombra me quema, mi piel precisa.
La noche arde en su roja madeja,
un cálido abismo entre tus abrazos,
y yo me deslizo, roto en pedazos,
cautivo en el vuelo que el alma maneja.
Tus labios, braseros de miel y fuego,
escriben su danza sobre mi espalda,
y yo me deshago, sin voz que respalda,
bebiendo el delirio que en mí despliego.
El viento murmura secretos antiguos,
cánticos suaves que el cuerpo despiertan,
las llamas ocultas del deseo alertan,
en nuestro desvelo se forjan testigos.
Tu piel, que es un mapa de eternidades,
mi boca recorre con sed de infinito,
la luna es el faro de un sueño maldito,
la noche nos roba nuestras voluntades.
Enciende la fiebre su rojo gemido,
un grito de estrellas bajo este hechizo,
y yo, que en tu boca hallé paraíso,
me rindo al abismo de un amor prohibido.
Al alba, la luna será solo un rastro,
y el fuego, ceniza en la madrugada,
mas dejo mi ser en tu piel tatuada,
pues toda mi noche en tus brazos gasto.