francisco_mendez
Poeta recién llegado
DELIRIO
Te tuve en mi mente.
Tu rostro no estaba definido
ni conocía el calor de tus manos...
Y tuviste muchos nombres tentativos.
¡Lo sabia!
Estabas ahí.
Y no eras el delirio de mi soledad.
Ni un espejismo en mi desértico camino.
No eras solo el rumor de una caricia,
ni el abrazo que se esfumaría en un suspiro.
Te tuve en un poema
sin saber quien eras.
Muchas palabras rimaron con tus besos imaginarios,
muchas tardes caminaste a mi lado
y muchas veces te dormiste entre mis versos.
Que seria yo...
Que seria sin el delirio
al que me aferre en noches tan largas.
El delirio bendito
que desgaste y renové según lo permitio la esperanza.
Siempre lo supe.
Estabas ahí,
y no eras el susurro que grita entre silencios,
ni el instante que brilla entre los pliegues de las horas.
Eras tu,
delirio sin un rostro y muchos nombres tentativos.
Te tuve en un sueño,
entre besos que apenas tocaban mis labios
y luego revoloteaban lejos.
Entre rosas que se marchitaron en mis manos
y voces que no hallaron eco.
Te tuve tan cerca sin saber quien eras.
Te tuve en un delirio sin llorar amargo...
Sin mas canto que el de la luna oscura.
Estabas ahí,
entre las cavidades del insomnio,
entre las silabas de mis anhelos.
Y no eras esencia de utopias
ni la sangre tibia de un lamento.
Eras tu.
Delirio sin un rostro definido y muchos nombres tentativos.
Te tuve en mi mente.
Tu rostro no estaba definido
ni conocía el calor de tus manos...
Y tuviste muchos nombres tentativos.
¡Lo sabia!
Estabas ahí.
Y no eras el delirio de mi soledad.
Ni un espejismo en mi desértico camino.
No eras solo el rumor de una caricia,
ni el abrazo que se esfumaría en un suspiro.
Te tuve en un poema
sin saber quien eras.
Muchas palabras rimaron con tus besos imaginarios,
muchas tardes caminaste a mi lado
y muchas veces te dormiste entre mis versos.
Que seria yo...
Que seria sin el delirio
al que me aferre en noches tan largas.
El delirio bendito
que desgaste y renové según lo permitio la esperanza.
Siempre lo supe.
Estabas ahí,
y no eras el susurro que grita entre silencios,
ni el instante que brilla entre los pliegues de las horas.
Eras tu,
delirio sin un rostro y muchos nombres tentativos.
Te tuve en un sueño,
entre besos que apenas tocaban mis labios
y luego revoloteaban lejos.
Entre rosas que se marchitaron en mis manos
y voces que no hallaron eco.
Te tuve tan cerca sin saber quien eras.
Te tuve en un delirio sin llorar amargo...
Sin mas canto que el de la luna oscura.
Estabas ahí,
entre las cavidades del insomnio,
entre las silabas de mis anhelos.
Y no eras esencia de utopias
ni la sangre tibia de un lamento.
Eras tu.
Delirio sin un rostro definido y muchos nombres tentativos.