Volviste en los albores del otoño,
el viento desgarraba ya mis hojas.
Trajiste la armonía de tus ojos,
intacta ante los giros del planeta.
Llevabas melodías olvidadas
tan bellas como el temple de tu cuerpo,
plasmado en el ensueño más profundo
que habita bajo el cielo del deseo.
Rozamos los caminos a tu culpa,
fue como estar rodeados del infierno,
que a veces nos envuelve en sus paredes
mostrándonos los más claros espejos.
Huiste al ver las puertas del delirio;
yo cargo con el gusto de lo incierto.
el viento desgarraba ya mis hojas.
Trajiste la armonía de tus ojos,
intacta ante los giros del planeta.
Llevabas melodías olvidadas
tan bellas como el temple de tu cuerpo,
plasmado en el ensueño más profundo
que habita bajo el cielo del deseo.
Rozamos los caminos a tu culpa,
fue como estar rodeados del infierno,
que a veces nos envuelve en sus paredes
mostrándonos los más claros espejos.
Huiste al ver las puertas del delirio;
yo cargo con el gusto de lo incierto.
Última edición: