Abraham Ferreira Khalil
Poeta recién llegado
Deliro si te entregas
al encendido asalto de mis alas;
si surcas los espacios
ausentes y secretos
al paso de un sombrío maleficio.
Deliro si la carne
en racimos de vida restaurada
palpita al retenerte
como feroz promesa
seguida por mis brisas espectrales.
Fantasma soy. Cipreses
ascienden desde el alma al recocijo
de tus tiernos abriles
con risa suave y clara
aunque forjada en vastos monumentos.
¿Cuál es la ardiente chispa
que el hábito perenne ha retraido?
¿Cuál es la paz erguida
por moles y obeliscos
sobre mapas aislados en rincones?
Deliro si sucumbes
al encendido asedio de mis alas;
si te haces pan eterno
o espiga que resurge
con una estela vivificadora.
Todo vuelve al delirio,
a tu enajenación más persistente.
Si dices que el regreso
se nos ha prometido,
retornaré, sin duda, bajo sombras.
Regresaré a tus labios,
retiros de una cumbre aún no pisada
en la que cada noche
desvelos me coronan
hasta que el alba arranca su victoria.
Pero me queda un rastro
de sueños a tu pie entenebrecido,
y es tal su resignado
misterio que persigo
las ascuas sin arder de tu relieve.
Y todo se conserva
exacto, imperceptible y en sosiego,
como espina que surge
cuidada con la sombra
de las profundidades inextintas.
Deliro si te entregas
a la enajenación más persistente;
y deliraré siempre
que el retorno invisible
regrese por tus sombras amparado.
© Abraham Ferreira Khalil
al encendido asalto de mis alas;
si surcas los espacios
ausentes y secretos
al paso de un sombrío maleficio.
Deliro si la carne
en racimos de vida restaurada
palpita al retenerte
como feroz promesa
seguida por mis brisas espectrales.
Fantasma soy. Cipreses
ascienden desde el alma al recocijo
de tus tiernos abriles
con risa suave y clara
aunque forjada en vastos monumentos.
¿Cuál es la ardiente chispa
que el hábito perenne ha retraido?
¿Cuál es la paz erguida
por moles y obeliscos
sobre mapas aislados en rincones?
Deliro si sucumbes
al encendido asedio de mis alas;
si te haces pan eterno
o espiga que resurge
con una estela vivificadora.
Todo vuelve al delirio,
a tu enajenación más persistente.
Si dices que el regreso
se nos ha prometido,
retornaré, sin duda, bajo sombras.
Regresaré a tus labios,
retiros de una cumbre aún no pisada
en la que cada noche
desvelos me coronan
hasta que el alba arranca su victoria.
Pero me queda un rastro
de sueños a tu pie entenebrecido,
y es tal su resignado
misterio que persigo
las ascuas sin arder de tu relieve.
Y todo se conserva
exacto, imperceptible y en sosiego,
como espina que surge
cuidada con la sombra
de las profundidades inextintas.
Deliro si te entregas
a la enajenación más persistente;
y deliraré siempre
que el retorno invisible
regrese por tus sombras amparado.
© Abraham Ferreira Khalil
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