daniel amaya
Poeta fiel al portal
Mujer, te amaría más y más
si en mí, el silencio abandonara mis penas
en los bosques muertos que la paz lloró,
¡oh amor!, te amaría hasta el delirio
como una cruz en mi delgada espalda,
si todo en mí, el infierno arrullara mis culpas…
Mujer, la luz que viertes en los abismos
perdidos donde el alma llora,
es capaz de despertar ciegos
condenados al vacío oscuro
sin nombre, sin rumbos, la nada…
y estás como mirando de lejos
el trayecto de los colibríes en la flora,
tus fuerzas baten al universo
que hace vida sobre ti,
como huracanes furiosos transformando
hasta donde tus ojos vuelan,
a lo desconocido donde no hay tiempo…
Mujer, te amaría más y más
¿y cómo no amarte?, si no puedo mentirme,
tus pies doran las ruinas
donde la muerte se sentó,
tus labios hablan entre estrellas
y raptas las cortinas con las manos del viento,
en noches como esa el infierno se nutre
hasta el delirio…
Amada, habría de amarte más y más
si en mí, consigo los caminos ocultos
escondidos en la naturaleza muerta,
que yace en lo profundo,
¡oh amor! Estoy perdido
hay una laguna y mucha niebla
y aterra escondiendo monstruos en sí…
Amor, mi alma es tuya
la devoraste con la boca del cielo,
como caníbales sin razón,
tal vez es cierto, no hay comprensión
en el torrencial que estrella rocas
y mueve mundos en el corazón,
así pues, de esta forma seré tuyo,
siempre…
si en mí, el silencio abandonara mis penas
en los bosques muertos que la paz lloró,
¡oh amor!, te amaría hasta el delirio
como una cruz en mi delgada espalda,
si todo en mí, el infierno arrullara mis culpas…
Mujer, la luz que viertes en los abismos
perdidos donde el alma llora,
es capaz de despertar ciegos
condenados al vacío oscuro
sin nombre, sin rumbos, la nada…
y estás como mirando de lejos
el trayecto de los colibríes en la flora,
tus fuerzas baten al universo
que hace vida sobre ti,
como huracanes furiosos transformando
hasta donde tus ojos vuelan,
a lo desconocido donde no hay tiempo…
Mujer, te amaría más y más
¿y cómo no amarte?, si no puedo mentirme,
tus pies doran las ruinas
donde la muerte se sentó,
tus labios hablan entre estrellas
y raptas las cortinas con las manos del viento,
en noches como esa el infierno se nutre
hasta el delirio…
Amada, habría de amarte más y más
si en mí, consigo los caminos ocultos
escondidos en la naturaleza muerta,
que yace en lo profundo,
¡oh amor! Estoy perdido
hay una laguna y mucha niebla
y aterra escondiendo monstruos en sí…
Amor, mi alma es tuya
la devoraste con la boca del cielo,
como caníbales sin razón,
tal vez es cierto, no hay comprensión
en el torrencial que estrella rocas
y mueve mundos en el corazón,
así pues, de esta forma seré tuyo,
siempre…
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