Calvos son los pensamientos y sus crédulas imágenes
desvanecen la memoria como niebla que se expande
crepitan los recuerdos en la hoguera del pasado
Se adaptan las imperfecciones sutilmente en adiciones
Velando cada fotografía de lo que llamamos realidad.
El lo sabe …
Pero desde ayer ya olvido su nombre
recita con tristeza y una voz fría,
con su barba áspera y sus grandes ojos apagados,
desvelados de cansancio y soledad,
algo lagañosos y otoñales
Impregnado de melancolía.
Su marcha se hace lenta
Como un cuerpo herido pero que no sangra
Como un una vela se extingue hasta desaparecer
Deformada por la gravedad y el fuego del tiempo, a veces cruel.
Aquel axon incoherente
el mismo que rasga su compendio de enamorado…
Mañana, ya no vendrá a visitarle
Pues sus pies lloraran con su paso lento
y sus manos no tocaran aquella canción que solía regalarle
a sus suaves mejillas de fino algodón
Olvidando indiferente su aroma peculiar
Tampoco esgrimirá el viento como cuando niño
Ni el lecho de su pecho servirá a sus susurros de amor
Ni sus oídos oxidados comprenderán el vaivén de sus labios
Ni sus gritos vacilantes conmoverán los sentidos
Tal vez sus ojos rezaran por dibujar su silueta
en su ceguera perdida
Entre fragmentos de coherencia que se arrastran mudos
huirá de si mismo …
girando, girando sin sentido por la duna sin fin
siguiendo cansados, las huellas de la locura
y el vacío llano de una mente estremecida
su alma socavara sus últimos y tenues destellos al infinito
aquellos del rezagado incienso de la vida
Donde se extinguen las estrellas
Alli tan lejano lugar, que las lunas merodean miedosas
desvanecen la memoria como niebla que se expande
crepitan los recuerdos en la hoguera del pasado
Se adaptan las imperfecciones sutilmente en adiciones
Velando cada fotografía de lo que llamamos realidad.
El lo sabe …
Pero desde ayer ya olvido su nombre
recita con tristeza y una voz fría,
con su barba áspera y sus grandes ojos apagados,
desvelados de cansancio y soledad,
algo lagañosos y otoñales
Impregnado de melancolía.
Su marcha se hace lenta
Como un cuerpo herido pero que no sangra
Como un una vela se extingue hasta desaparecer
Deformada por la gravedad y el fuego del tiempo, a veces cruel.
Aquel axon incoherente
el mismo que rasga su compendio de enamorado…
Mañana, ya no vendrá a visitarle
Pues sus pies lloraran con su paso lento
y sus manos no tocaran aquella canción que solía regalarle
a sus suaves mejillas de fino algodón
Olvidando indiferente su aroma peculiar
Tampoco esgrimirá el viento como cuando niño
Ni el lecho de su pecho servirá a sus susurros de amor
Ni sus oídos oxidados comprenderán el vaivén de sus labios
Ni sus gritos vacilantes conmoverán los sentidos
Tal vez sus ojos rezaran por dibujar su silueta
en su ceguera perdida
Entre fragmentos de coherencia que se arrastran mudos
huirá de si mismo …
girando, girando sin sentido por la duna sin fin
siguiendo cansados, las huellas de la locura
y el vacío llano de una mente estremecida
su alma socavara sus últimos y tenues destellos al infinito
aquellos del rezagado incienso de la vida
Donde se extinguen las estrellas
Alli tan lejano lugar, que las lunas merodean miedosas
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