Ricardo Leon De las Salas
Poeta fiel al portal
Mujer
cuando la veo venir
se me derrumban los cimientos
se me cae todo el castillo
de palabras
que yo había construído
para usted.
Me quedo mudo
Se me nubla el pensamiento
y sólo esta neviosa sonrisa
se apropia de mis labios.
Resecos labios que ansían
llenarla de besos
húmedos y furtivos
fogosos e inquietantes besos
como esta piel
que ya está ardiendo por usted.
Mujer
se me figura usted
es el antídoto natural
a mi desventura.
Se me figura
que en sus ojos brillan
las fugaces estrellas
que pueden redimir esta lujuria.
Se me figura
que así como usted camina
todo garbo y donosura
así como contonea
sus caderas al andar
así como exhibe
sus jugosos y redondos frutos
a la vista tentadora
así igual de esplendorosa
y desinhibida
debe ser usted
para el amor.
Mujer, yo por mi parte...
¡Ya me derramo
en versos
por usted
cuando la veo venir
se me derrumban los cimientos
se me cae todo el castillo
de palabras
que yo había construído
para usted.
Me quedo mudo
Se me nubla el pensamiento
y sólo esta neviosa sonrisa
se apropia de mis labios.
Resecos labios que ansían
llenarla de besos
húmedos y furtivos
fogosos e inquietantes besos
como esta piel
que ya está ardiendo por usted.
Mujer
se me figura usted
es el antídoto natural
a mi desventura.
Se me figura
que en sus ojos brillan
las fugaces estrellas
que pueden redimir esta lujuria.
Se me figura
que así como usted camina
todo garbo y donosura
así como contonea
sus caderas al andar
así como exhibe
sus jugosos y redondos frutos
a la vista tentadora
así igual de esplendorosa
y desinhibida
debe ser usted
para el amor.
Mujer, yo por mi parte...
¡Ya me derramo
en versos
por usted