roberetazos
Poeta asiduo al portal
Y la dije "desgarra tu bienestar que tenías conmigo y
ahora dime si en este jodido invierno,
ya no te sirvo de abrigo".
Obviamente, el silencio fue el único que se expresó,
hay cosas que no podrás olvidar, ni terciar,
como yo,
el sentir más desgarrador se quedó en otros libros,
el silencio no será capaz;
no será capaz de callar a esta ilusión,
pero tu ilusión se excitará,
probará las mismas camas con distintos orgasmos,
ante cualquier ridículo
que no sea capaz de expresarte una ínfima, mínima,
que te enseñé yo.
Las bicicletas que pedaleábamos juntos,
ya no volverán a tener tus directrices,
ni serás su locomotora para poder seguir caminando,
sólo podrás volver a engañarte a ti misma
y decirme "sigo añorándote, aunque pasen las horas".
No hice ni puto caso a tus pronósticos,
me marché a aquella ciudad,
pero me fui con mi anacoretismo,
el sol se puso tímido,
por observarme entre el resquicio de los árboles,
le dije que se manifestase, que no tuviese miedo,
porque al invierno siempre le jodía más derretir su hielo,
a ella también,
la jodía más reconocerlo y
desabrocharla su corazón por dentro.
© 2011 Roberto Zarco.
© www.robertozarco.com
© www.dimequeexistes.com
ahora dime si en este jodido invierno,
ya no te sirvo de abrigo".
Obviamente, el silencio fue el único que se expresó,
hay cosas que no podrás olvidar, ni terciar,
como yo,
el sentir más desgarrador se quedó en otros libros,
el silencio no será capaz;
no será capaz de callar a esta ilusión,
pero tu ilusión se excitará,
probará las mismas camas con distintos orgasmos,
ante cualquier ridículo
que no sea capaz de expresarte una ínfima, mínima,
que te enseñé yo.
Las bicicletas que pedaleábamos juntos,
ya no volverán a tener tus directrices,
ni serás su locomotora para poder seguir caminando,
sólo podrás volver a engañarte a ti misma
y decirme "sigo añorándote, aunque pasen las horas".
No hice ni puto caso a tus pronósticos,
me marché a aquella ciudad,
pero me fui con mi anacoretismo,
el sol se puso tímido,
por observarme entre el resquicio de los árboles,
le dije que se manifestase, que no tuviese miedo,
porque al invierno siempre le jodía más derretir su hielo,
a ella también,
la jodía más reconocerlo y
desabrocharla su corazón por dentro.
© 2011 Roberto Zarco.
© www.robertozarco.com
© www.dimequeexistes.com