Sebastián Vorspier
Poeta recién llegado
Así como las quejas de una compleja puerta,
te acercas,
susurrando con tus pasos una derrota,
una premisa de mi existencia...
Sollozan los cielos y los campos
como desangrando,
abren el pecho,
se zanjan los labios
porque en el amor se necesita un cómplice,
no existe amor por separado.
Y caminas y sigues caminando,
sin saber que a cada paso me quiebras en pedazos...
Son acaso estos cólicos
resultado de tu torrente inconsciente,
la fuente del cuidado,
el descuido frecuentado de la propiedad,
no somos ni hemos ni lo pensamos;
el tiempo se burla de nosotros,
el espacio nos lanza limosnas
¡cómo vivir así!
¡por qué sufrir bajo la lluvia!
Y caminas y sigues caminando...
Y está bien porque no quiero que veas
estos cortes fermentados...
te acercas,
susurrando con tus pasos una derrota,
una premisa de mi existencia...
Sollozan los cielos y los campos
como desangrando,
abren el pecho,
se zanjan los labios
porque en el amor se necesita un cómplice,
no existe amor por separado.
Y caminas y sigues caminando,
sin saber que a cada paso me quiebras en pedazos...
Son acaso estos cólicos
resultado de tu torrente inconsciente,
la fuente del cuidado,
el descuido frecuentado de la propiedad,
no somos ni hemos ni lo pensamos;
el tiempo se burla de nosotros,
el espacio nos lanza limosnas
¡cómo vivir así!
¡por qué sufrir bajo la lluvia!
Y caminas y sigues caminando...
Y está bien porque no quiero que veas
estos cortes fermentados...