Derrumbe
A imagen de mis sueños transparentes
en los limpios jardines de mi infancia,
te construyó mi canto de madera
con miradas de tinta vespertina.
Mi voz se despertó para llamarte,
para decirte niña floreciente,
para sembrar en ti la brasa insomne,
la mirada tenaz
y sofocada
por un ciego dolor incomprendido.
Tú respondiste a mi conjuro
y ardorosa bebiste mi último crepúsculo,
mi primera batalla sin cadenas
ni timbales que anuncien que morimos.
De pronto ya no hay luz porque en la niebla
mi voz ya no te sabe
de tan lejos;
no quedan más palabras
que apuntalen
el sueño de la lluvia
y
uno
por
uno
caen
los trozos de tu estatua.
A imagen de mis sueños transparentes
en los limpios jardines de mi infancia,
te construyó mi canto de madera
con miradas de tinta vespertina.
Mi voz se despertó para llamarte,
para decirte niña floreciente,
para sembrar en ti la brasa insomne,
la mirada tenaz
y sofocada
por un ciego dolor incomprendido.
Tú respondiste a mi conjuro
y ardorosa bebiste mi último crepúsculo,
mi primera batalla sin cadenas
ni timbales que anuncien que morimos.
De pronto ya no hay luz porque en la niebla
mi voz ya no te sabe
de tan lejos;
no quedan más palabras
que apuntalen
el sueño de la lluvia
y
uno
por
uno
caen
los trozos de tu estatua.