Daniel Sosa Reyes
Poeta recién llegado
El vacío desaliento,
la nada.
La vida que ya no es vida,
los restos tras la batalla.
Imágenes difusas
en el álbum de la historia,
sonidos sin notas,
estridencias de ecos y sombras
en las grutas del alma.
Desaliento.
Sentimiento anclado
en medio de una galerna,
que con flagelos blancos,
Azota la estoica silueta
de un faro en su acantilado.
Desaliento.
En medio del todo y la nada,
mortaja sin muerto,
jardín sin fragancia.
Caminante de sendero ingrato,
huellas en el frío hielo
de pies descalzos.
Solo queda cerrar los ojos y esperar
a que este mal rompa amarras,
y se hunda en las gélidas aguas,
de la sima más profunda del alma,
Para nunca más regresar.
la nada.
La vida que ya no es vida,
los restos tras la batalla.
Imágenes difusas
en el álbum de la historia,
sonidos sin notas,
estridencias de ecos y sombras
en las grutas del alma.
Desaliento.
Sentimiento anclado
en medio de una galerna,
que con flagelos blancos,
Azota la estoica silueta
de un faro en su acantilado.
Desaliento.
En medio del todo y la nada,
mortaja sin muerto,
jardín sin fragancia.
Caminante de sendero ingrato,
huellas en el frío hielo
de pies descalzos.
Solo queda cerrar los ojos y esperar
a que este mal rompa amarras,
y se hunda en las gélidas aguas,
de la sima más profunda del alma,
Para nunca más regresar.
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