No logro soportar tanto que pasé en la tarde,
el calor se encargaba de quemar el cuerpo
y tú el alma.
Ya es de noche y estoy aquí,
en el sillón apacible de mi hogar.
No puedo asimilar lo que ocurrió.
¿No regresará? ¡no entiendo!
Mis sienes están penetrando
a la dimensión del desvarío,
siento que me apago
poco a poco.
Nada se ve claro,
los objetos se vuelven intangibles,
algunos hasta desaparecen.
La penumbra se disipa,
y mis manos tiritan.
Mis sentidos despiertan
y empiezan a reaccionar,
a tener idea de lo que pasó.
¿Mesura donde estás?
¿Estás acá? ¡no, no estás!
¡No te vayas, no!
Me encuentro en el filo
de perder la consciencia.
¡No sé ya ni como escribo!
Estoy lléndome.
Adiós...
el calor se encargaba de quemar el cuerpo
y tú el alma.
Ya es de noche y estoy aquí,
en el sillón apacible de mi hogar.
No puedo asimilar lo que ocurrió.
¿No regresará? ¡no entiendo!
Mis sienes están penetrando
a la dimensión del desvarío,
siento que me apago
poco a poco.
Nada se ve claro,
los objetos se vuelven intangibles,
algunos hasta desaparecen.
La penumbra se disipa,
y mis manos tiritan.
Mis sentidos despiertan
y empiezan a reaccionar,
a tener idea de lo que pasó.
¿Mesura donde estás?
¿Estás acá? ¡no, no estás!
¡No te vayas, no!
Me encuentro en el filo
de perder la consciencia.
¡No sé ya ni como escribo!
Estoy lléndome.
Adiós...