Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
DESCENSOS
Me alejo de las gradas del sendero.
Sin ajenjos
estos granos serían laureles
aventados al silencio.
A esta hora de levedad
de angustia
regresan mis cautos ideales
con una premonición adrede
con gasas de espera atosigada.
Allá afuera
en los espejos del instante
reprendo a corte vivo
los reflejos.
Jamás podrá desleírse el sueño
entre los surcos
de mi era.
Me alejo de las gradas del sendero.
Sin ajenjos
estos granos serían laureles
aventados al silencio.
A esta hora de levedad
de angustia
regresan mis cautos ideales
con una premonición adrede
con gasas de espera atosigada.
Allá afuera
en los espejos del instante
reprendo a corte vivo
los reflejos.
Jamás podrá desleírse el sueño
entre los surcos
de mi era.
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