πxel
Enzo Molinari - πxel - Costa Rica
No te conozco, pero te intuyo.
Quizás, solamente me baste,
con mirarte a los ojos.
No sé tu edad pero tu rostro,
declara a cielo abierto
que debe ser eterna primavera.
No sé tu nombre pero...
¿Golondrina del Edén?
¿Flor de Quimera?
podrían quedarse en deuda conmigo.
No te conozco,
pero puedo asegurarte
que tu color predilecto es el rosa
como la flor que llevas
entre tus hombros y mis rodillas,
o rojo como el clavel de tus labios,
o verde como tus ojos esmeraldas.
La certeza me ha dicho
que tu canción predilecta
es la que se puede cantar a tu oído,
me atrevo a afirmar, sin temor a equivocarme,
que tu miedo más aterrador se llama soledad,
y que los sueños placenteros que nunca te desvelan
son aquellos en donde habitas.
Sé bien que tus pasiones más profundas
son blandas como la palidez de tus pieles,
y sublimes como el azul de tu cielo.
No sé, dónde vives,
pero de una cosa estoy seguro:
al noreste de mis entrañas está tu nido,
y al sur de mi pecho tu rincón predilecto.
¿Entonces por qué te escondes?
¿Cuál es tu juego? Déjame adivinar,
porque ya no sé ni quién soy,
sino sé, dónde estás.
Podría no conocerte,
pero te juro que el signo que marca tu frente...
es el amor.
http://palabras-arrancadas-al-alma.blogspot.com/2015/11/desconocida.html
Quizás, solamente me baste,
con mirarte a los ojos.
No sé tu edad pero tu rostro,
declara a cielo abierto
que debe ser eterna primavera.
No sé tu nombre pero...
¿Golondrina del Edén?
¿Flor de Quimera?
podrían quedarse en deuda conmigo.
No te conozco,
pero puedo asegurarte
que tu color predilecto es el rosa
como la flor que llevas
entre tus hombros y mis rodillas,
o rojo como el clavel de tus labios,
o verde como tus ojos esmeraldas.
La certeza me ha dicho
que tu canción predilecta
es la que se puede cantar a tu oído,
me atrevo a afirmar, sin temor a equivocarme,
que tu miedo más aterrador se llama soledad,
y que los sueños placenteros que nunca te desvelan
son aquellos en donde habitas.
Sé bien que tus pasiones más profundas
son blandas como la palidez de tus pieles,
y sublimes como el azul de tu cielo.
No sé, dónde vives,
pero de una cosa estoy seguro:
al noreste de mis entrañas está tu nido,
y al sur de mi pecho tu rincón predilecto.
¿Entonces por qué te escondes?
¿Cuál es tu juego? Déjame adivinar,
porque ya no sé ni quién soy,
sino sé, dónde estás.
Podría no conocerte,
pero te juro que el signo que marca tu frente...
es el amor.
http://palabras-arrancadas-al-alma.blogspot.com/2015/11/desconocida.html