marquelo
Negrito villero
Ya se agotó el sexo...
Ya se agotó la ceguera ornamental de la noche
Todo su tinte nos persiguió
hasta colgarnos en las blancas paredes
como una sombra cósmica que atrapó indefinidamente
tus cabellos
o tu sangre enloquecida
hasta olvidar tus ojos cuando uno de los dos
vació su corazón
cerca de los desperdicios de la embriaguez
de la drogadicción que llamábamos NUBES
o del rastro de saliva que dejaba un aro fantasma hacia un dedo amputado.
¿ Qué vaciamos del cuarto de ese hotel que borramos de nuestra memoria?
Mientras olvidamos nuestros nombres adrede
para los ladridos de la mañana
Y nos miramos todo recto como las tijeras
esperando el autobús
tú por un lado
con tus serpentinas y tus cintas fotográficas que recordará lo que hiciste
y en tu dedo no amputado colgará mi hueso fantasma...
Ya se agotó la ceguera ornamental de la noche
Todo su tinte nos persiguió
hasta colgarnos en las blancas paredes
como una sombra cósmica que atrapó indefinidamente
tus cabellos
o tu sangre enloquecida
hasta olvidar tus ojos cuando uno de los dos
vació su corazón
cerca de los desperdicios de la embriaguez
de la drogadicción que llamábamos NUBES
o del rastro de saliva que dejaba un aro fantasma hacia un dedo amputado.
¿ Qué vaciamos del cuarto de ese hotel que borramos de nuestra memoria?
Mientras olvidamos nuestros nombres adrede
para los ladridos de la mañana
Y nos miramos todo recto como las tijeras
esperando el autobús
tú por un lado
con tus serpentinas y tus cintas fotográficas que recordará lo que hiciste
y en tu dedo no amputado colgará mi hueso fantasma...