La Sexorcisto
Lluna V. L.
Érase una vez un yo interior
y
un tú exterior,
tú decía que era yo
y
yo que no era tú,
si soy yo no soy tú.
Se acusaban mutuamente
pues cuando alguno decía que era "yo"
para el otro resultaba que eras "tu".
La respuesta a la pregunta: ¿Quién eres tú?
Resultaba de lo más problemática
pues ambos decían ser el yo verdadero.
No estaba claro quien veía Netflix
si yo o tú,
no estaba claro quién respondía al teléfono
cuando preguntaban: ¿Quién es?
No estaba claro quién decía la verdad
cuando el asunto no interesaba,
pues yo tendía a excusarse como tú
y
tú como yo,
así que terminaron por enfadarse
e iniciaron una guerra civil,
yo se declaró republicano
y
tú se autoproclamó nacionalista,
ambos candidatos dieron absurdos
debates sobres gramática de pronombres
y
se dieron azotes en el culo,
la prepotencia les pudo
porque se tomaron como seres divinos
y
al final en una lucha imaginaria al estilo Señor de los Anillos
acabaron por asesinarse mutuamente a traición.
Entonces, para cubrir el vacío
llegó la Nada con su telaraña de nadas,
y
preguntó:
¿Hay alguien?
Nosotros...
y
un tú exterior,
tú decía que era yo
y
yo que no era tú,
si soy yo no soy tú.
Se acusaban mutuamente
pues cuando alguno decía que era "yo"
para el otro resultaba que eras "tu".
La respuesta a la pregunta: ¿Quién eres tú?
Resultaba de lo más problemática
pues ambos decían ser el yo verdadero.
No estaba claro quien veía Netflix
si yo o tú,
no estaba claro quién respondía al teléfono
cuando preguntaban: ¿Quién es?
No estaba claro quién decía la verdad
cuando el asunto no interesaba,
pues yo tendía a excusarse como tú
y
tú como yo,
así que terminaron por enfadarse
e iniciaron una guerra civil,
yo se declaró republicano
y
tú se autoproclamó nacionalista,
ambos candidatos dieron absurdos
debates sobres gramática de pronombres
y
se dieron azotes en el culo,
la prepotencia les pudo
porque se tomaron como seres divinos
y
al final en una lucha imaginaria al estilo Señor de los Anillos
acabaron por asesinarse mutuamente a traición.
Entonces, para cubrir el vacío
llegó la Nada con su telaraña de nadas,
y
preguntó:
¿Hay alguien?
Nosotros...
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