Gino C.
Gino Cárdenas servirdor del romanticismo
Puedo quizás ver la maravilla de tu rostro, aquella imagen celestial
Puedo ver lo que hay en el
Es sublime, bello, sideral e infinito.
Puedo describir tus ojos,
Porque en ellos veo toda luz en sombras
Porque en ellos puedo perderme en un laberinto que me guíe a tu corazón
Porque en ellos encuentro toda salida a un mundo lleno de tormenta.
Puedo describir tus mejillas,
Porque en ellas encuentro en rubor
Que es ocasionado al darte un beso
Porque puedo sentir la calidez que fluye de tu sangre al sentir mi respiración
Porque son como dos manjares donde puedo saciar mi apetito infinito.
Puedo describir tus labios,
Porque en ellos puedo ahogarme y morir extasiado y amado
Porque el rojo tentación que producen son la invitación al pecado perfecto de amor y lujuria
Porque en ellos se describe la palabra bendita llamada amor.
Describiendo tu rostro, sencillamente un acto de perfección
Puedo ver lo que hay en el
Es sublime, bello, sideral e infinito.
Puedo describir tus ojos,
Porque en ellos veo toda luz en sombras
Porque en ellos puedo perderme en un laberinto que me guíe a tu corazón
Porque en ellos encuentro toda salida a un mundo lleno de tormenta.
Puedo describir tus mejillas,
Porque en ellas encuentro en rubor
Que es ocasionado al darte un beso
Porque puedo sentir la calidez que fluye de tu sangre al sentir mi respiración
Porque son como dos manjares donde puedo saciar mi apetito infinito.
Puedo describir tus labios,
Porque en ellos puedo ahogarme y morir extasiado y amado
Porque el rojo tentación que producen son la invitación al pecado perfecto de amor y lujuria
Porque en ellos se describe la palabra bendita llamada amor.
Describiendo tu rostro, sencillamente un acto de perfección