Descubrí

Asklepios

Incinerando envidias
Descubrí que hay más caminos por recorrer después del día que decidiste abandonarme y huir de mí. Días en los que la oscuridad habitó en mí; tanto, que a punto estuve de formar yo también, parte de la oscuridad.

No sé por qué, ni tampoco cómo, pero algo se abrió para mí… Se abrió un triste y muy duro camino que, supe, debía tomar. La triste y oscura eternidad, que casi convencido, creí que era toda para mí, de repente, cambió y se tornó en otra muy distinta travesía por hacer y que entendí, que la vida misma me regalaba.

Sé que jamás te olvidaré, pero ahora, apenas siento ya el peso de tu sombra, pudiendo confirmar que me habita una nueva eternidad. Ya, ni si quiera me hago esas preguntas con las que construía y mantenía el espejismo de mi soledad.

Que sepas, que hoy odio todos aquellos abrazos que, incluso tu voz me daba.

La nostalgia que siempre entendí como glorioso regalo, sin más, se convirtió en mi mayor error como ser humano. Fue entonces que inicié una nueva conversación conmigo mismo, con la que sentí renacer a nuevas posibilidades.

Mi realidad, me gustaría que contaras que se hizo novedad gloriosa en mí; y que la inmensa diversidad que, comprobé, se ofreció a mis pies, hizo desaparecer, ¡por fin¡, tu mirada de mi vida.

No soy capaz de describir cosa más bella que aquel momento, en el que me supe renacer lejos de aquellos, tus besos tibios y tu hipnótica sonrisa.

Y, como no me gusta mentir, para finalizar, te diré que, ahora, cada amanecer, siento se me abre libre. Sin castigos, sin remordimientos, y sin casi … sin penas…
 
Descubrí que hay más caminos por recorrer después del día que decidiste abandonarme y huir de mí. Días en los que la oscuridad habitó en mí; tanto, que a punto estuve de formar yo también, parte de la oscuridad.

No sé por qué, ni tampoco cómo, pero algo se abrió para mí… Se abrió un triste y muy duro camino que, supe, debía tomar. La triste y oscura eternidad, que casi convencido, creí que era toda para mí, de repente, cambió y se tornó en otra muy distinta travesía por hacer y que entendí, que la vida misma me regalaba.

Sé que jamás te olvidaré, pero ahora, apenas siento ya el peso de tu sombra, pudiendo confirmar que me habita una nueva eternidad. Ya, ni si quiera me hago esas preguntas con las que construía y mantenía el espejismo de mi soledad.

Que sepas, que hoy odio todos aquellos abrazos que, incluso tu voz me daba.

La nostalgia que siempre entendí como glorioso regalo, sin más, se convirtió en mi mayor error como ser humano. Fue entonces que inicié una nueva conversación conmigo mismo, con la que sentí renacer a nuevas posibilidades.

Mi realidad, me gustaría que contaras que se hizo novedad gloriosa en mí; y que la inmensa diversidad que, comprobé, se ofreció a mis pies, hizo desaparecer, ¡por fin¡, tu mirada de mi vida.

No soy capaz de describir cosa más bella que aquel momento, en el que me supe renacer lejos de aquellos, tus besos tibios y tu hipnótica sonrisa.

Y, como no me gusta mentir, para finalizar, te diré que, ahora, cada amanecer, siento se me abre libre. Sin castigos, sin remordimientos, y sin casi … sin penas…
A veces debemos librarnos de las sombras del pasado y reencontrar nuestra paz interior.

Saludos
 

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