Valls
Poeta recién llegado
Llegan los días sagrados
y nos volvemos enemigos del sol,
soy ateo,
pero a ti me encanta rezarte.
Y más que rezarte, rozarte.
Hasta que de rozarte a tocarte
sólo hay un suspiro,
un escalofrío,
una mano que busca calor.
El calor que escondes en el pecho.
Que se descubre,
lo cubro y me cubre,
me busca y lo busco
y me moja de noche.
Porque de noche estamos hechos.
Y de nosotros hecha la noche,
que se empapa de nuestra energía
de nuestra Elegía a la vida,
cuando torturamos a la soledad.
Desde que lleva grilletes,
en la jaula del olvido.
y nos volvemos enemigos del sol,
soy ateo,
pero a ti me encanta rezarte.
Y más que rezarte, rozarte.
Hasta que de rozarte a tocarte
sólo hay un suspiro,
un escalofrío,
una mano que busca calor.
El calor que escondes en el pecho.
Que se descubre,
lo cubro y me cubre,
me busca y lo busco
y me moja de noche.
Porque de noche estamos hechos.
Y de nosotros hecha la noche,
que se empapa de nuestra energía
de nuestra Elegía a la vida,
cuando torturamos a la soledad.
Desde que lleva grilletes,
en la jaula del olvido.