César Guevar
Poeta que considera el portal su segunda casa
La bella y talentosa "POESÍA SILENCIOSA"
tuvo a bien honrarme con este dueto,
que sin su permiso he titulado
"Desde dos almas lejanas y a dos manos"
Tormenta de la luz, amor lejano,
deja ya de flechar seres humanos.
¡Oh, inquieto flechador del universo
y de todos los amores tan perfectos!
Tú te ensañas caprichoso y tierno,
con quienes de tu esencia están sedientos,
Vas rompiendo pobres corazones
con tu arco implacable y contrahecho
Mi alma ya no puede con la pena..
hondo pesar la azota y la condena..
a amar a lo imposible, soñar con lo perdido...
como si no viera el corazón otro camino
Detente, por amor a Dios,
dame la paz aquella que robaste un día,
de tus manos he de beber la cura mía
a la fiebre de amor que me brindaste!
¡Más no te imploraré por mí, sino por ella
Hágase en mí el destino que tú quieras
siempre y cuando a ella le des la primavera!
Sálvale!
Yo te lo imploro!
El dolor me consume en carne viva
dolor de muerte y loco
-su perfidia porfía-
No me queda querer en este mundo
y ya mi vida
te la he dado a cambio de su vida!
¡Dame a mí completa la copa del veneno,
que yo lo he de beber sin mostrar miedo!
Dále a ella la libertad, dále el ungüento,
de sanar su alegría, ahogar el sufrimiento.
No quiero amor! La muerte veo!
¿Cómo le pides calma a mi tormento?
Si he de morir, contigo quiero
descender a la tumba abierta y fría
¿Quién podrá condenarnos,
quién podría
entender el infierno que nos guía?
Ocupate,cielo gris,de tus inviernos,
que yo sé transitar las avenidas
del ir y del venir de los infiernos.
Para eso he venido,
para eso, sí, por ti he vivido.
Ya no nos queda más que beber juntos
el cáliz agridulce que ofrecemos
A éstos, nuestros tibios corazones
que le han de decir adiós al mundo.
tuvo a bien honrarme con este dueto,
que sin su permiso he titulado
"Desde dos almas lejanas y a dos manos"
Tormenta de la luz, amor lejano,
deja ya de flechar seres humanos.
¡Oh, inquieto flechador del universo
y de todos los amores tan perfectos!
Tú te ensañas caprichoso y tierno,
con quienes de tu esencia están sedientos,
Vas rompiendo pobres corazones
con tu arco implacable y contrahecho
Mi alma ya no puede con la pena..
hondo pesar la azota y la condena..
a amar a lo imposible, soñar con lo perdido...
como si no viera el corazón otro camino
Detente, por amor a Dios,
dame la paz aquella que robaste un día,
de tus manos he de beber la cura mía
a la fiebre de amor que me brindaste!
¡Más no te imploraré por mí, sino por ella
Hágase en mí el destino que tú quieras
siempre y cuando a ella le des la primavera!
Sálvale!
Yo te lo imploro!
El dolor me consume en carne viva
dolor de muerte y loco
-su perfidia porfía-
No me queda querer en este mundo
y ya mi vida
te la he dado a cambio de su vida!
¡Dame a mí completa la copa del veneno,
que yo lo he de beber sin mostrar miedo!
Dále a ella la libertad, dále el ungüento,
de sanar su alegría, ahogar el sufrimiento.
No quiero amor! La muerte veo!
¿Cómo le pides calma a mi tormento?
Si he de morir, contigo quiero
descender a la tumba abierta y fría
¿Quién podrá condenarnos,
quién podría
entender el infierno que nos guía?
Ocupate,cielo gris,de tus inviernos,
que yo sé transitar las avenidas
del ir y del venir de los infiernos.
Para eso he venido,
para eso, sí, por ti he vivido.
Ya no nos queda más que beber juntos
el cáliz agridulce que ofrecemos
A éstos, nuestros tibios corazones
que le han de decir adiós al mundo.