TARDE GRIS
Poeta que considera el portal su segunda casa
Soy un alma conjugada con el viento,
remanso de paz en las veredas de tus colinas,
gesto tierno embriagado por los besos
dejados en mi altar donde bendigo esas sonrisas.
En agonía, la tarde perece con dos sueños
fusionados en los lazos del encuentro,
atando cordeles que juntos abrazaremos
entre las penumbras de este tiempo feneciendo.
Toma de mi rostro los destellos hechos fuego,
que vislumbren tus motivos ocultos,
refugia luego tu piel sin los secretos,
entregando mares a mi tierra que te inquieta,
para viajar al fondo de tus versos,
que habrás dejado por encima de mis pechos.
Y escuchando de tu boca los amores
que cantarás en mi tarde platinada,
bailo hundida en la clara ola que nos baña,
haciendo con amor la noche larga
despertando hechos uno en la mañana.
remanso de paz en las veredas de tus colinas,
gesto tierno embriagado por los besos
dejados en mi altar donde bendigo esas sonrisas.
En agonía, la tarde perece con dos sueños
fusionados en los lazos del encuentro,
atando cordeles que juntos abrazaremos
entre las penumbras de este tiempo feneciendo.
Toma de mi rostro los destellos hechos fuego,
que vislumbren tus motivos ocultos,
refugia luego tu piel sin los secretos,
entregando mares a mi tierra que te inquieta,
para viajar al fondo de tus versos,
que habrás dejado por encima de mis pechos.
Y escuchando de tu boca los amores
que cantarás en mi tarde platinada,
bailo hundida en la clara ola que nos baña,
haciendo con amor la noche larga
despertando hechos uno en la mañana.