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Desde mi retiro.

elseneka

Poeta fiel al portal
Ahora tengo siempre mi ventana cerrada.
No hay árboles ni parque detrás de estos cristales,
sólo un patio repleto de cosas cotidianas
que, aunque también son vida, se me antojan triviales.
Aquellos con que hablaba, que oían mis confidencias
se quedaron allí, con mi esperanza muerta,
dándole sus verdores a quien no los aprecia
y soñando, tal vez, con mi imposible vuelta.
Porque si yo los quiero, si ellos son mis amigos,
y permanecen siempre vivos en mi memoria,
¿por qué no suponerles, ya que son seres vivos,
las mismas añoranzas de su pasada historia?
¿Con qué los sustituyo? ¿Qué es lo que tengo ahora?
Cuatro macetas tristes y sábanas tendidas.
Ancianos esperando, resignados, su hora,
en medio de recuerdos de cosas no vividas.
Hombres que ya lo eran cuando yo aún era niño,
mis libros y mis discos en una estantería,
un gato que me maúlla en busca de cariño,
ruido de mil motores y una panadería.
No, no abro mi ventana, pues todo lo que veo
no hace más que evocarme aquello que he perdido.
Mas habré de encontrar belleza en lo más feo
y aceptar que éste es el sitio donde vivo.

Copyright José Luis Bermejo (El Seneka)
elseneka@hotmail.com
 
elseneka dijo:
Ahora tengo siempre mi ventana cerrada.
No hay árboles ni parque detrás de estos cristales,
sólo un patio repleto de cosas cotidianas
que, aunque también son vida, se me antojan triviales.
Aquellos con que hablaba, que oían mis confidencias
se quedaron allí, con mi esperanza muerta,
dándole sus verdores a quien no los aprecia
y soñando, tal vez, con mi imposible vuelta.
Porque si yo los quiero, si ellos son mis amigos,
y permanecen siempre vivos en mi memoria,
¿por qué no suponerles, ya que son seres vivos,
las mismas añoranzas de su pasada historia?
¿Con qué los sustituyo? ¿Qué es lo que tengo ahora?
Cuatro macetas tristes y sábanas tendidas.
Ancianos esperando, resignados, su hora,
en medio de recuerdos de cosas no vividas.
Hombres que ya lo eran cuando yo aún era niño,
mis libros y mis discos en una estantería,
un gato que me maúlla en busca de cariño,
ruido de mil motores y una panadería.
No, no abro mi ventana, pues todo lo que veo
no hace más que evocarme aquello que he perdido.
Mas habré de encontrar belleza en lo más feo
y aceptar que éste es el sitio donde vivo.

Copyright José Luis Bermejo (El Seneka)
elseneka@hotmail.com
Triste pero precioso poema lleno de sentimientos y añoranzas un placer leerte un abrazo
 
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