tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
El cielo se ha vuelto aún más infrecuente que en mis sueños de muerte.
Sigo sosteniendo en pie la violencia de los momentos imperceptibles.
La realidad de mi utopía oscura sigue los rastros de un recuerdo surrealista.
Descorriendo las imágenes hacia ninguna dirección me encuentro extraño.
No me reconozco ni en los movimientos desearía una vez más no ser yo.
Algunas secuelas de mi mente deberían quedarse aquí ante mi sombra.
Los sonidos eternizan el espacio de la noche dominada por el silencio.
El umbral de los pensamientos infinitos aborda en alguna parte de la nada.
Macerado en la futuridad del desplazamiento irreversible de la negación.
Buscando el recableado atemporal y arquitecturizado de lo impreciso.
Buceando hasta encontrarme indefenso ante el grito muerto de la esencia.
Sigo sosteniendo en pie la violencia de los momentos imperceptibles.
La realidad de mi utopía oscura sigue los rastros de un recuerdo surrealista.
Descorriendo las imágenes hacia ninguna dirección me encuentro extraño.
No me reconozco ni en los movimientos desearía una vez más no ser yo.
Algunas secuelas de mi mente deberían quedarse aquí ante mi sombra.
Los sonidos eternizan el espacio de la noche dominada por el silencio.
El umbral de los pensamientos infinitos aborda en alguna parte de la nada.
Macerado en la futuridad del desplazamiento irreversible de la negación.
Buscando el recableado atemporal y arquitecturizado de lo impreciso.
Buceando hasta encontrarme indefenso ante el grito muerto de la esencia.