Cuervo4141
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Triste letanía se oye a la lejanía!
Se vuelve algarabía la jauría;
cubre firmamento el pensamiento,
en lejano lamento el sentimiento.
Rompe en quebranto su canto,
y en el camposanto queda su llanto;
¡paleado y olvidado en el pantano,
queda el malsano y puritano samaritano!.
¡Cabizbaja, atormentada y destrozada,
perdida, lastimada y desgarrada,
se vuelve la alborada olvidada
y envuelve calcinada la mirada!
¡Arroja en fogata la sonata,
de la mojigata princesa beata!
Y allá a lo lejos la letanía del alma mía,
en lencería de mercaderías se volvía.
¡Y ese amor que se volvió flor,
es clamor de olvido su dolor!
Se vuelve algarabía la jauría;
cubre firmamento el pensamiento,
en lejano lamento el sentimiento.
Rompe en quebranto su canto,
y en el camposanto queda su llanto;
¡paleado y olvidado en el pantano,
queda el malsano y puritano samaritano!.
¡Cabizbaja, atormentada y destrozada,
perdida, lastimada y desgarrada,
se vuelve la alborada olvidada
y envuelve calcinada la mirada!
¡Arroja en fogata la sonata,
de la mojigata princesa beata!
Y allá a lo lejos la letanía del alma mía,
en lencería de mercaderías se volvía.
¡Y ese amor que se volvió flor,
es clamor de olvido su dolor!