lore1
Poeta que considera el portal su segunda casa

A pesar de haber bebido en copas siderales
La dulzura del amor a raudales.
Mis labios están resecos y tu corazón agriado.
Todavía no se escucha el trino de los pájaros
Y el campo aún no está anegado
De lilas, ni mariposas
Ni de versos alados.
Antes en las noches cálidas te sentías embriagado
Para ti yo era el zénit de tu vida, era tu musa.
Y yo ¡tan ilusa!
Como una poderosa maga
Me crecía en mi poder,
Y hacía que tu alma esclava, vibrara en su penal
Ahora como sumergidos en helado lago
La frialdad de piedra nos domina
Y ni el pájaro alegre desde su rama
Ni risueña la nota desde el pentagrama
Pueden avivar la brasa
Que ardía en medio de nuestras dos almas.