Flavio Vicente Lillo
Poeta recién llegado
Mis poemas ahora
derraman sangre,
Mi canción ahora derrama
la mas triste melodía.
los ojos se me cierran
ante ti,
y las lagrimas caen
como chubascos
de agonía melancólica,
Al sol a veces lo tapan
las nubes de la confusión,
y a veces,
un rayo de luz
se cuela entre las venas.
La brisa del mar
siempre es salada,
pero es brisa,
y de alguna manera
te moja la cara
y te reseca el alma,
hasta transformarlo en un fruto seco
de amor y de pasión,
recordado
como un cuadro inmóvil,
dentro de una muralla desierta.
Los paisajes se nublan,
y los caminos que alguna vez
se vieron abiertos,
se tornan pedregosos,
en camas con espinas,
que duelen mas,
como cuando respiraste
por primera vez
el aire que expelía mi fuego.
Corazón que late sangre,
con la que lleno
la tinta de mi lápiz,
con el que escribo ahora.
Flavio Vicente Lillo es tu verdad,
que a la vuelta de la esquina
se vuelve mentira,
Es el amanecer
que al paso de las horas
se vuelve ocaso.
Es el residuo del vaso
esperando el último sorbo.
La pasión enamorada
no es nada mas
que el eclipse de un sueño,
que se pierde
en el lente de tu mirada,
que vive como un recuerdo,
maldito y siniestro,
como el primer beso,
el mas amado,
como el último,
el jamás olvidado,
ese beso maldito...
...ese último beso,
ese que marca el adiós,
el final del principio marchito.
Odia la oscuridad de mi luz,
pero ama mi fracaso,
ese fracaso que en ti
fue victoria y fracaso a la vez.
La mirada
que fue lágrima y sonrisa,
El deseo
que fue momento y olvido,
El cuento de hadas
donde no fueron felices para siempre,
la compañía,
que nos devolvió
la misma soledad.
derraman sangre,
Mi canción ahora derrama
la mas triste melodía.
los ojos se me cierran
ante ti,
y las lagrimas caen
como chubascos
de agonía melancólica,
Al sol a veces lo tapan
las nubes de la confusión,
y a veces,
un rayo de luz
se cuela entre las venas.
La brisa del mar
siempre es salada,
pero es brisa,
y de alguna manera
te moja la cara
y te reseca el alma,
hasta transformarlo en un fruto seco
de amor y de pasión,
recordado
como un cuadro inmóvil,
dentro de una muralla desierta.
Los paisajes se nublan,
y los caminos que alguna vez
se vieron abiertos,
se tornan pedregosos,
en camas con espinas,
que duelen mas,
como cuando respiraste
por primera vez
el aire que expelía mi fuego.
Corazón que late sangre,
con la que lleno
la tinta de mi lápiz,
con el que escribo ahora.
Flavio Vicente Lillo es tu verdad,
que a la vuelta de la esquina
se vuelve mentira,
Es el amanecer
que al paso de las horas
se vuelve ocaso.
Es el residuo del vaso
esperando el último sorbo.
La pasión enamorada
no es nada mas
que el eclipse de un sueño,
que se pierde
en el lente de tu mirada,
que vive como un recuerdo,
maldito y siniestro,
como el primer beso,
el mas amado,
como el último,
el jamás olvidado,
ese beso maldito...
...ese último beso,
ese que marca el adiós,
el final del principio marchito.
Odia la oscuridad de mi luz,
pero ama mi fracaso,
ese fracaso que en ti
fue victoria y fracaso a la vez.
La mirada
que fue lágrima y sonrisa,
El deseo
que fue momento y olvido,
El cuento de hadas
donde no fueron felices para siempre,
la compañía,
que nos devolvió
la misma soledad.