Mis labios desean beber de tus labios
y calmar con tus besos mis ansias de sed,
aún sabiendo que tú eres la fuente prohibida
de la que todos me dicen no debo beber.
Más qué saben ellos del placer infinito
que provoca el roce de mi piel con tu piel,
ni del ardiente deseo que inevitable empuja
a dos cuerpos juntos a morir de placer.
Pero sé que la vida no siempre es justa
y que vendrá a quitarnos lo que no puede ser,
y tú estarás lejos y yo pensando
en todas las cosas en las que dejé de creer.
Y si en el frío camino de nuestra larga vida,
en algún momento nos volvemos a ver,
bastará una mirada, como ahora me basta,
para saber que tú piensas "Te deseo otra vez".
y calmar con tus besos mis ansias de sed,
aún sabiendo que tú eres la fuente prohibida
de la que todos me dicen no debo beber.
Más qué saben ellos del placer infinito
que provoca el roce de mi piel con tu piel,
ni del ardiente deseo que inevitable empuja
a dos cuerpos juntos a morir de placer.
Pero sé que la vida no siempre es justa
y que vendrá a quitarnos lo que no puede ser,
y tú estarás lejos y yo pensando
en todas las cosas en las que dejé de creer.
Y si en el frío camino de nuestra larga vida,
en algún momento nos volvemos a ver,
bastará una mirada, como ahora me basta,
para saber que tú piensas "Te deseo otra vez".